El espejismo de la precisión: ¿Acierto real o seguridad estadística?
Los resultados de los últimos comicios en Castilla y León han reabierto el debate sobre la fiabilidad de la demoscopia pública en España. Tras el escrutinio, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), bajo la dirección de José Félix Tezanos, ha logrado posicionar sus estimaciones de escaños dentro de los márgenes previstos. Sin embargo, este aparente éxito técnico encierra una paradoja: la efectividad del organismo no reside en una puntería milimétrica, sino en la utilización de horquillas extremadamente amplias que dificultan el error, pero restan utilidad a la predicción.
Si analizamos la fotografía final de las Cortes autonómicas, observamos que los principales partidos se acomodaron en los rangos proyectados por el instituto público. El Partido Popular, que finalmente obtuvo 33 procuradores, se situó exactamente en el punto medio de la horquilla de 28 a 38 que el CIS le otorgaba. Una situación idéntica se vivió con el PSOE, cuyos 30 representantes quedaron validados por la estimación previa de entre 26 y 35 asientos. Esta estrategia de «red ancha» permite al organismo reclamar el acierto, aunque la distancia entre el mínimo y el máximo sugerido sea de casi diez escaños en las formaciones mayoritarias.
Fragmentación y bloques: Del éxito en el regionalismo al fallo en la izquierda
La capacidad de supervivencia de los partidos minoritarios y las plataformas provinciales también fue captada por el radar del CIS. La irrupción de Soria ¡Ya! y el mantenimiento de Por Ávila, con un representante cada uno, cumplieron con el pronóstico de 0 a 1 escaño. Por su parte, la Unión del Pueblo Leonés (UPL) consolidó 3 procuradores, encajando perfectamente en el rango de 2 a 4 previsto. Incluso Vox, con 14 parlamentarios, se mantuvo dentro de la generosa horquilla de 11 a 19 representantes.
No obstante, el sistema de predicción mostró una grieta insalvable en el flanco izquierdo del espectro político. Las candidaturas vinculadas a IU-Sumar y Podemos, para las que se estimaba una representación de hasta 4 escaños, terminaron desapareciendo del arco parlamentario. Este es el único punto donde la amplitud de las horquillas no fue suficiente para contener la realidad electoral, evidenciando una sobreestimación de la izquierda que ya es recurrente en los análisis del organismo.
La desviación del voto: El sesgo que las horquillas no pueden ocultar
Donde el CIS pierde la batalla de la precisión es en el porcentaje de voto. Al margen de los escaños, la intención de voto real dista significativamente de los barómetros oficiales. Los datos finales muestran una tendencia sistemática: el PSOE fue sobreestimado en más de un 1,5%, mientras que el PP y Vox sufrieron una infravaloración de -2% y -2,8% respectivamente. Esta desviación sugiere que, a pesar de «clavar» los escaños por pura probabilidad estadística, el modelo de cocina del CIS sigue adoleciendo de un sesgo que favorece al bloque gubernamental.
Ranking de eficiencia: Las consultoras privadas frente al ente público
Al comparar el desempeño del CIS con el sector privado, el Error Absoluto Medio (MAE) revela quiénes fueron los verdaderos cirujanos de la jornada electoral. Institutos con presupuestos infinitamente menores lograron una precisión muy superior en la proyección de los tres grandes partidos:
- GAD3 y Sigma Dos: Lideraron el ranking con una desviación media de apenas 1,50 escaños.
- Redlines: Registró un error de 1,67, demostrando una alta capacidad de ajuste en el escenario de Castilla y León.
- NC Report: Se mantuvo en la zona noble con 1,83 escaños de desviación.
- Celeste-Tel: Presentó una desviación moderada de 2,67 escaños.
En el extremo opuesto, firmas como 40dB o Sociométrica mostraron errores más abultados, llegando esta última a una desviación de 4,17 escaños, especialmente por la dificultad de medir el crecimiento real de Vox y el desgaste socialista en zonas rurales. El análisis global confirma que el Partido Popular fue la formación más previsible para todos los modelos, mientras que la volatilidad del voto de derecha radical y la resistencia del socialismo supusieron los mayores retos demoscópicos.
Conclusión: Una victoria narrativa más que estadística
En definitiva, el CIS de Tezanos sobrevive al escrutinio público gracias a una técnica de blindaje estadístico. Al proponer rangos tan extensos, la probabilidad de quedar fuera del resultado es mínima, lo que permite construir un relato de éxito institucional. Sin embargo, para los analistas que buscan rigor y precisión, el error constante en el porcentaje de voto y la infravaloración del bloque de la derecha siguen restando credibilidad a un organismo que debería ser el referente de neutralidad y exactitud en la sociología española.
