ERC pide vetar pantallas del Mundial tras cánticos racistas

La atmósfera de convivencia en los eventos deportivos de Barcelona se enfrenta a un nuevo examen institucional. Tras los deplorables sucesos vividos en el estadio de Cornellà-El Prat, donde los insultos racistas empañaron el encuentro entre las selecciones de España y Egipto, el grupo municipal de Esquerra Republicana (ERC) ha tomado una postura firme. La formación ha solicitado formalmente al consistorio que se descarte la instalación de pantallas gigantes en la vía pública durante la próxima cita mundialista.

La protección de la imagen internacional de Barcelona

El argumento central de la propuesta liderada por Elisenda Alemany no solo reside en la seguridad física de los asistentes, sino en la salvaguarda de la reputación exterior de la capital catalana. Según la presidenta del grupo republicano, permitir aglomeraciones en un contexto de alta tensión podría derivar en incidentes de seguridad o nuevas manifestaciones de odio que «malogren la imagen» que la ciudad proyecta al mundo.

Desde ERC subrayan que los comportamientos detectados recientemente no reflejan los valores de la ciudadanía barcelonesa. Por ello, han registrado un ruego por escrito que enfatiza dos pilares críticos:

  • La prevención de altercados violentos derivados de grandes concentraciones humanas.
  • La tolerancia cero ante cánticos islamófobos y xenófobos que puedan repetirse en el espacio público.

Investigación policial y contundencia institucional

La respuesta ante los brotes de intolerancia no se ha limitado al ámbito político municipal. Los Mossos d’Esquadra, a través de su Comisaría General de Información, ya han iniciado las pesquisas necesarias en colaboración con la Fiscalía de Odio. El objetivo es identificar a los responsables de instigar los cánticos durante el partido amistoso y determinar si estos constituyen un delito tipificado.

Por su parte, el alcalde Jaume Collboni ha sido tajante al calificar lo sucedido como un «bochorno colectivo». El primer edil ha desmarcado los valores de la selección española de estas actitudes radicales, calificándolas de intolerables en una ciudad que apuesta por la diversidad. No obstante, la decisión final sobre la ocupación del espacio público con dispositivos audiovisuales sigue en el centro del debate administrativo.

Un precedente de seguridad que se mantiene vigente

Aunque la polémica actual se ve alimentada por los recientes episodios racistas, la ausencia de monitores de gran formato en las plazas de Barcelona no es una novedad. Durante las últimas cuatro ediciones del torneo mundial, el Ayuntamiento ha optado por no habilitar estas zonas de visionado masivo, basándose históricamente en informes de seguridad ciudadana y la prevención de desórdenes.

Esta tendencia, que parece consolidarse con la petición de ERC, refleja una estrategia de prudencia que busca evitar que el fútbol se convierta en un catalizador de conflictos sociales en las calles. La prioridad actual para el gobierno local será decidir si mantiene esta línea de prevención de riesgos o si cede a la presión de los aficionados, siempre bajo la sombra de una vigilancia estrecha contra la discriminación.