ONU pide al COI reparar daños a mujeres por atletas trans

La búsqueda de la justicia en el deporte de élite ha dado un giro inesperado. Tras la reciente decisión del Comité Olímpico Internacional (COI) de restringir las categorías femeninas exclusivamente a mujeres biológicas, la Organización de las Naciones Unidas ha elevado el tono. Reem Alsalem, relatora de la ONU para la mujer, no solo ha aplaudido este cambio de rumbo, sino que demanda una reparación histórica para aquellas atletas que se vieron desplazadas en competiciones pasadas bajo normativas de inclusión hoy cuestionadas.

Justicia retroactiva y reparación del daño

El núcleo de la propuesta de Alsalem reside en la restitución de derechos. Para la experta, el reconocimiento del error administrativo y normativo no es suficiente si no viene acompañado de actos concretos de resarcimiento. Entre las medidas sugeridas destacan:

  • La emisión de disculpas públicas institucionales a las deportistas que compitieron en condiciones de desventaja biológica.
  • La concesión de medallas paralelas con carácter retroactivo para reconocer los méritos de quienes perdieron podios frente a atletas trans.
  • La implementación de protocolos que garanticen la seguridad y privacidad de las mujeres y niñas en todos los niveles competitivos.

Según la relatora, estas acciones no solo sanarían las injusticias individuales, sino que enviarían un mensaje contundente sobre el compromiso del COI con la rendición de cuentas y la transparencia en la gestión de la equidad deportiva.

El fin de la ambigüedad: ciencia frente a ideología

El cambio de paradigma que se aplicará plenamente en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 abandona el anterior «marco de equidad e inclusión» para abrazar un criterio estrictamente biológico. La nueva directriz establece que la elegibilidad femenina se basará en la ausencia del gen SRY, un marcador genético presente exclusivamente en varones biológicos.

Alsalem subraya que esta política, impulsada bajo la futura presidencia de Kirsty Coventry, devuelve al deporte olímpico al terreno de los «hechos y la ciencia». Este movimiento busca cerrar la brecha de polémicas vividas en disciplinas como el boxeo y la halterofilia durante París 2024, donde la participación de atletas con ventajas biológicas masculinas generó un debate global sobre la integridad de la competición femenina.

Defensa ante las críticas internacionales

A pesar del respaldo de diversos sectores feministas y científicos, el giro del COI ha enfrentado la resistencia de activistas trans y gobiernos como el de Francia. Ante estas críticas, la ONU ha sido tajante: proteger la categoría femenina no equivale a la exclusión del deporte. Alsalem defiende que cada atleta debe competir en la categoría que corresponda a su sexo biológico, garantizando así que las mujeres no sean desplazadas de sus propios espacios de excelencia.

En conclusión, el camino hacia 2028 se perfila como una etapa de restauración de la dignidad deportiva. La exigencia de reparaciones pone sobre la mesa una realidad incómoda para el olimpismo: reconocer que, en el intento de ser inclusivos, se vulneraron los derechos fundamentales de las mujeres a una competencia justa y segura.