Feijóo asegura que contactó con Mazón antes que Sánchez

La batalla de los tiempos: La cronología del PP frente a la respuesta de Moncloa

La gestión política de la catástrofe provocada por la DANA el pasado 29 de octubre se ha convertido en un tablero de mensajes y horarios cruzados. Mientras la justicia analiza las responsabilidades, el Partido Popular ha trazado una línea temporal clara para defender la proactividad de su líder, Alberto Núñez Feijóo, frente a lo que consideran una reacción tardía por parte del Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Según los registros que maneja la formación de Génova, el jefe de la oposición inició una ronda de contactos con los presidentes autonómicos afectados casi tres horas antes de que se produjera la primera comunicación oficial del Presidente del Gobierno. Esta narrativa busca posicionar a Feijóo como el primer representante de ámbito nacional en reaccionar ante la magnitud de la tragedia que asolaba la provincia de Valencia y zonas limítrofes.

Un despliegue de mensajes en menos de media hora

La estrategia de comunicación del PP se apoya en una secuencia de WhatsApp que sitúa el primer movimiento de Feijóo antes de las ocho de la tarde, un momento crítico en el que la situación en Valencia ya era de extrema gravedad. El desglose de los contactos realizados por el líder popular muestra un intento de coordinación con diferentes administraciones, independientemente de su color político:

  • 19:59 horas: Primer mensaje directo a Carlos Mazón para interesarse por la evolución de las lluvias en la Comunidad Valenciana.
  • 20:01 horas: Contacto con Emiliano García Page, presidente de Castilla-La Mancha, bajo los mismos términos de preocupación.
  • 20:31 horas: Comunicación con Juanma Moreno para evaluar el impacto del temporal en territorio andaluz.

Desde el entorno de Feijóo se subraya que el primer contacto de Pedro Sánchez con el presidente de la Generalitat Valenciana no se produjo hasta las 22:51 horas. Esta diferencia de casi 180 minutos es la piedra angular con la que el PP intenta demostrar una supuesta falta de reflejos del Gobierno central en los instantes más determinantes de la inundación.

Rectificación judicial y la ausencia de información en tiempo real

Más allá de la guerra de cifras, la reciente declaración de Alberto Núñez Feijóo ante la jueza de Catarroja ha arrojado luz sobre la desconexión informativa que sufrieron los líderes nacionales en las horas clave. Feijóo ha admitido que, contrariamente a lo que se afirmó inicialmente por un «error», no dispuso de información en tiempo real sobre el desbordamiento de los barrancos.

El líder del PP confesó ante la magistrada que su percepción del riesgo cambió radicalmente pasadas las 20:00 horas, tras recibir noticias externas que alertaban de la gravedad de los hechos. Hasta ese instante, la formación asegura que no existía una sensación de excepcionalidad climatológica distinta a otros episodios de lluvias torrenciales vividos anteriormente en España. Esta declaración es crucial, ya que descarga parte de la responsabilidad de la falta de previsión en la cadena de mando y la flujo de datos técnicos que llegaban a los responsables políticos esa tarde.

Hacia un nuevo marco de gestión de emergencias

Este cruce de acusaciones y pruebas documentales sobre cuándo y cómo se enviaron los mensajes pone de manifiesto una profunda crisis en los protocolos de comunicación institucional. El hecho de que el líder de la oposición iniciara su propia red de consultas ante la falta de una alerta centralizada refuerza la tesis del PP sobre la necesidad de una reforma estructural en la gestión de catástrofes nacionales.

En conclusión, el relato del Partido Popular busca blindar la figura de Feijóo presentándolo como un gestor atento y rápido, a pesar de las lagunas informativas que el propio Mazón pudo tener en su comunicación con la dirección del partido. La batalla judicial continuará determinando si estos mensajes fueron simples gestos de cortesía política o si realmente reflejan una diferencia sustancial en la capacidad de respuesta ante el desastre.