Cosidó se desmarca de la trama de vigilancia ilegal a Luis Bárcenas
En una jornada clave para el esclarecimiento del **caso Kitchen**, el que fuera director de la Policía Nacional, Ignacio Cosidó, ha comparecido ante la **Audiencia Nacional** para ofrecer su versión sobre los presuntos seguimientos irregulares al extesorero del PP. Durante su intervención como testigo, Cosidó ha mantenido una postura de absoluto desconocimiento respecto a cualquier operativo paralelo que tuviera como objetivo sustraer información sensible a **Luis Bárcenas** fuera de los cauces judiciales ordinarios.
El ex alto cargo ha enfatizado que su labor al frente de la institución se mantuvo siempre al margen de las investigaciones técnicas. Según su testimonio, aunque era consciente de que la **UDEF** desarrollaba pesquisas relacionadas con la supuesta contabilidad opaca del Partido Popular, estas se encontraban bajo la supervisión directa de **fiscales y magistrados**, lo que limitaba su capacidad de intervención o conocimiento detallado sobre los avances diarios de dichas causas.
Negativa rotunda sobre la relación con el comisario Villarejo
Uno de los ejes centrales del interrogatorio ha sido el grado de proximidad y las órdenes emitidas hacia el comisario jubilado **José Manuel Villarejo**. A este respecto, Cosidó ha sido tajante al afirmar que nunca existió una relación de subordinación directa ni de confianza especial para misiones de carácter reservado. El exdirector ha recordado que sus encuentros con Villarejo fueron meramente anecdóticos y limitados al inicio de su gestión en el año 2012.
- Desmentido de encargos: Cosidó asegura que jamás solicitó al comisario investigar o rastrear los movimientos del extesorero popular.
- Jerarquía institucional: El testigo ha defendido que las órdenes operativas seguían una cadena de mando en la que él no participaba de forma ejecutiva en casos específicos.
- Respeto judicial: Ha reiterado que cualquier acción policial sobre Bárcenas debía estar amparada por la investigación oficial del caso Gürtel.
El impacto de la declaración en la instrucción del caso Kitchen
La estrategia de defensa de Cosidó busca trazar una línea divisoria entre la cúpula política del Ministerio del Interior y las actividades que se desarrollaban en la **Dirección Adjunta Operativa (DAO)**. Al sostener que nunca tuvo noticia de una operación de espionaje ilegal, el exsenador traslada la responsabilidad hacia los niveles operativos que, presuntamente, habrían actuado a espaldas de la dirección general para proteger intereses partidistas.
Este testimonio añade una nueva capa de complejidad al proceso, ya que contradice otras versiones que apuntan a que el control de la **operación Kitchen** era conocido por los más altos niveles de la seguridad del Estado. La comparecencia deja claro que, desde la perspectiva de la antigua dirección de la **Policía Nacional**, no hubo una estructura jerárquica que validara el uso de fondos reservados para finalidades ajenas a la persecución del delito bajo mandato judicial.
Un escenario judicial en constante evolución
Con la negativa de Cosidó, la Audiencia Nacional debe ahora contrastar estas afirmaciones con las pruebas documentales y los audios que forman parte del sumario. La investigación continúa tratando de determinar si existió una **trama de corrupción institucional** diseñada específicamente para blindar al partido en el poder frente a las revelaciones de Bárcenas, un caso que sigue sacudiendo los cimientos de la política española y la cúpula de seguridad de la última década.
