BNG pide incluir a los saharauis en la regularización

Un vacío legal que compromete los derechos humanos

La reciente puesta en marcha de los mecanismos de regularización extraordinaria en España ha generado un intenso debate sobre quiénes son los beneficiarios reales de estas medidas. Aunque el marco normativo actual busca facilitar la integración de miles de personas, el BNG (Bloque Nacionalista Galego) ha denunciado una omisión crítica: la exclusión sistemática de las personas en situación de apatridia, un colectivo compuesto mayoritariamente por ciudadanos de origen saharaui.

Esta barrera burocrática no solo representa un obstáculo administrativo, sino que profundiza la vulnerabilidad de un sector de la población que reside en el Estado español sin acceso pleno a la ciudadanía. La formación nacionalista sostiene que, sin una rectificación inmediata, el proceso de regularización nacerá con una injusticia estructural que contradice los principios de igualdad y protección social que el propio Ejecutivo afirma defender.

La paradoja del estatus de apátrida en el Real Decreto 316/2026

El núcleo del conflicto reside en la interpretación técnica del Real Decreto 316/2026. Según ha señalado el diputado Néstor Rego, el Gobierno justifica la exclusión de estas personas bajo el pretexto de que su proceso de solicitud de estatuto de apátrida ya les confiere una suerte de regularidad. Sin embargo, la realidad cotidiana desmiente esta premisa oficial.

En la práctica, las personas que esperan la resolución de sus expedientes de apatridia se encuentran en un limbo jurídico absoluto:

  • Imposibilidad legal de acceder al mercado laboral de forma regular.
  • Dificultades extremas para disfrutar de servicios públicos fundamentales.
  • Una situación de precariedad económica derivada de la falta de permisos de trabajo.
  • Lentitud excesiva en la tramitación de los expedientes administrativos.

Por ello, el BNG ha registrado iniciativas de urgencia en el Congreso exigiendo una modificación normativa que permita a este colectivo acogerse al procedimiento extraordinario en las mismas condiciones que el resto de las personas migrantes.

El Sáhara Occidental y la responsabilidad histórica del Estado

Más allá de la cuestión puramente técnica, el debate sobre los derechos de los saharauis en España arrastra una carga política ineludible. El BNG recuerda que el Estado español mantiene una responsabilidad histórica con el pueblo saharaui que no puede ser ignorada en la legislación migratoria actual. La exclusión de estas personas del proceso de regularización se percibe como una doble sanción para quienes han sido desposeídos de su territorio y su identidad nacional.

La propuesta nacionalista no solo se limita a la regularización administrativa, sino que insta al Gobierno a retomar un papel activo en la esfera internacional. Se exige el cumplimiento de las resoluciones de las Naciones Unidas para desbloquear el proceso de descolonización del Sáhara Occidental, impulsando la labor de la MINURSO para garantizar el derecho a la autodeterminación mediante un referéndum.

Hacia una regularización integradora y sin discriminación

Para concluir, el BNG subraya que la rectificación del decreto es un imperativo ético. La lucha contra la exclusión social de las personas migrantes debe ser integral y no dejar atrás a quienes, por razones geopolíticas ajenas a su voluntad, carecen de una nacionalidad reconocida. Garantizar el derecho al trabajo y a la residencia de los saharauis apátridas es, según la formación, el primer paso para saldar una deuda pendiente con los Derechos Humanos.

La presión parlamentaria busca ahora que el Ministerio correspondiente asuma el error y modifique el texto legal, asegurando que la igualdad de oportunidades sea la norma y no la excepción en este nuevo ciclo de regularización en España.