Ábalos pide al Supremo trasladar el juicio a la Audiencia

El giro jurídico de Ábalos: Del aforamiento a la búsqueda de la doble instancia

La estrategia procesal en torno al denominado caso Koldo ha dado un vuelco significativo. Tras su salida del Congreso de los Diputados, José Luis Ábalos ha decidido alinearse formalmente con las pretensiones de su antiguo colaborador, Koldo García, solicitando que el Tribunal Supremo decline su competencia en favor de la Audiencia Nacional. Esta maniobra no es meramente administrativa; representa una apuesta por obtener una doble instancia judicial, un derecho que se diluye cuando el enjuiciamiento corre a cargo de la máxima instancia del país.

El equipo legal del exministro ha comunicado al Alto Tribunal su adhesión total a los argumentos presentados previamente por la defensa de García. La clave reside en la pérdida de la condición de aforado de Ábalos. Al no ostentar ya un acta parlamentaria, la defensa sostiene que el privilegio de ser juzgado por el Supremo se convierte en un lastre que impide una revisión posterior de la sentencia por un tribunal superior, algo que sí permitiría la Audiencia Nacional.

Argumentos de la defensa: Arbitrariedad y derecho a la defensa

La defensa de los implicados en la presunta trama de irregularidades en la compra de mascarillas durante la crisis sanitaria sostiene que mantener la causa en el Supremo es una decisión que roza la arbitrariedad. Según el criterio actual de la Sala de lo Penal, la competencia se fija de manera inamovible en el momento en que se dicta el auto de apertura de juicio oral. No obstante, los abogados argumentan los siguientes puntos para justificar el traslado:

  • Unicidad del proceso: El proceso penal debe entenderse como un todo y, si las circunstancias del acusado cambian antes de la práctica de las pruebas, el tribunal debe adaptarse.
  • Renuncia a privilegios: La condición de diputado es un derecho renunciable. Si el investigado decide abandonar su cargo para ganar garantías procesales, la justicia no debería imponerle un foro superior.
  • Indefensión material: Se ha denunciado que parte del material probatorio, actualmente bajo custodia de la Guardia Civil, no ha sido plenamente accesible para las defensas, lo que dificulta un juicio con todas las garantías en la sede actual.

La jurisprudencia del 2014 frente a la nueva realidad procesal

El principal obstáculo para las pretensiones de José Luis Ábalos es una doctrina fijada por el propio Tribunal Supremo en el año 2014. Aquella resolución determinó que, para evitar «estrategias de conveniencia» donde los políticos pudieran elegir a su juzgador renunciando a sus cargos en el último momento, la competencia quedaría sellada tras el auto de juicio oral. Sin embargo, la defensa insiste en que no se trata de una táctica para evadir la justicia, sino de una búsqueda legítima de una instancia de apelación real.

La resolución de esta controversia es inminente. El tribunal debe pronunciarse en una audiencia preliminar, abordando primero esta cuestión de competencia antes de entrar en cualquier otra alegación. De estimarse la petición, el epicentro del juicio por las mascarillas se desplazaría definitivamente a la Audiencia Nacional, donde ya se instruyen otras ramificaciones del caso que afectan a empresarios como Víctor de Aldama.

Conclusión: Un escenario judicial en redefinición

El movimiento de Ábalos confirma una unidad de acción entre los principales señalados por la Fiscalía. Al adherirse al escrito de Koldo García, el exministro busca forzar un debate sobre los límites del aforamiento y la equidad procesal. Lo que se decida en los próximos días no solo marcará el destino de este juicio específico, sino que podría sentar un precedente sobre cómo se gestiona la competencia judicial cuando la política y los tribunales se cruzan en casos de gran impacto mediático.