La rotura de carril provocó el choque de trenes en Adamuz

Las investigaciones judiciales sobre el siniestro ferroviario ocurrido en Adamuz el pasado 18 de enero han dado un giro definitivo tras la entrega del informe pericial de la Guardia Civil. Los datos analizados descartan cualquier tipo de negligencia técnica en el funcionamiento de las máquinas y centran la responsabilidad del suceso en un fallo estructural de la vía que resultó fatal para la estabilidad de los convoyes.

El fallo de infraestructura: el punto kilométrico 318.681

Tras un minucioso análisis de la zona del impacto, los especialistas de la Benemérita han localizado el origen del descarrilamiento en una rotura de carril situada exactamente en el punto kilométrico 318.681. Este desperfecto en el hilo exterior de la vía 2 provocó que el coche número 6 del tren Iryo perdiera su trayectoria natural en un momento crítico de la circulación.

El informe técnico, que consta de casi cuarenta páginas de análisis y pruebas gráficas, sostiene que no existen evidencias de anomalías mecánicas en ninguna de las unidades implicadas antes del instante del accidente. Esta conclusión es fundamental, ya que exime de responsabilidad directa a los sistemas de frenado o tracción de los trenes, situando el foco en el mantenimiento y estado de los raíces ferroviarios.

Cronología de una colisión inevitable

La reconstrucción de los hechos permite entender la velocidad a la que se desencadenó la tragedia. Los peritos han realizado una corrección horaria para ajustar los datos del enclavamiento (originalmente en formato UTC) al horario peninsular español, estableciendo una línea de tiempo precisa:

  • 19:43:21 horas: Se registra la ocupación irregular de la vía contraria por parte del tren Iryo tras el fallo estructural.
  • 19:43:33 horas: Momento exacto en el que el coche 6 alcanza el punto de rotura definitivo.
  • Margen de reacción: Apenas transcurrieron ocho segundos entre la invasión de la vía y el impacto final.

Este estrecho margen temporal hizo que cualquier maniobra evasiva por parte de los maquinistas resultara físicamente imposible. La colisión, que se saldó con un balance de 46 fallecidos, se produjo de forma súbita tras la pérdida de guiado del tren que circulaba por la vía dañada.

Análisis del interior y pruebas periciales

El documento entregado a la jueza encargada del caso incluye las primeras secuencias gráficas capturadas en el interior de los vagones. Estas imágenes documentan la violencia del choque y refuerzan la tesis de que el descarrilamiento previo por la rotura del carril fue lo que posicionó al Iryo en la trayectoria del tren Alvia que circulaba en sentido opuesto.

En definitiva, el peritaje oficial subraya que la seguridad ferroviaria se vio comprometida por un elemento externo a la operación de los trenes. La integridad de la infraestructura se presenta ahora como el eje central de la investigación judicial para determinar por qué no se detectó previamente la degradación del material en ese tramo específico de la red ferroviaria cordobesa.