Fiscalía Europea: Aldama desvió 27,9 millones a Portugal

La ingeniería financiera diseñada para ocultar los beneficios del fraude de hidrocarburos en España ha encontrado su epicentro en el sistema bancario luso. Según las últimas investigaciones de la Fiscalía Europea, una red de empresarios liderada presuntamente por Víctor de Aldama habría movilizado hasta 27,9 millones de euros hacia Portugal con un objetivo nítido: lavar el capital obtenido mediante la evasión de impuestos en el sector del combustible.

Portugal como puente para el blanqueo de capitales

El mecanismo utilizado no destacaba por su sutileza, sino por su volumen. Entre los años 2022 y 2024, el flujo de capitales desde España hacia cuentas portuguesas fue constante. Cuatro sociedades españolas —Salamanca Fuel, Canary Islands, Obaiol 3000 y Casmar Hidrocarburos— actuaron como los emisores principales de fondos que, bajo la apariencia de pagos por suministros, buscaban reintegrar beneficios ilícitos en el circuito legal.

Este esquema de evasión fiscal permitía que las ganancias generadas por el impago del IVA en España se «limpiaran» a través de empresas fachada en el país vecino. La Fiscalía Europea, en un decreto remitido al magistrado Santiago Pedraz, subraya que estas operaciones no correspondían a una actividad comercial real, sino a una estrategia de dispersión monetaria para evitar el radar de las autoridades tributarias.

Atmosferaudaz: La pieza central de Víctor de Aldama

Dentro de este complejo puzzle empresarial, destaca una entidad con nombre propio: Atmosferaudaz Unipersonal. Esta sociedad, de la cual Víctor de Aldama es el único accionista, habría captado aproximadamente 7,4 millones de euros en un periodo de menos de dos años. Aunque su objeto social estaba enfocado a la consultoría y la gestión inmobiliaria, las pesquisas confirman que nunca llegó a adquirir bienes raíces en Portugal.

El uso de la cuenta bancaria de Atmosferaudaz ha levantado serias sospechas debido a la naturaleza de sus movimientos:

  • Pagos recurrentes de vehículos de lujo y contratos de arrendamiento.
  • Transferencias de salida hacia cuentas en España sin justificación comercial clara.
  • Ausencia total de compras de combustible que justificaran los ingresos recibidos de las petroleras investigadas.

La red de empresas fachada y la dispersión internacional

Atmosferaudaz no operaba en el vacío. La Fiscalía ha identificado al menos otras siete sociedades portuguesas que formaban parte del mismo entramado instrumental. Entidades como Labirinto Da Bruma, Diálogo Erudito o Aristogiraffe funcionaban como meros receptores de fondos. Estas empresas carecían de estructura operativa, empleados o actividad económica tangible, sirviendo únicamente como puentes financieros.

El rastreo del dinero revela una ambiciosa estrategia de fragmentación. De los casi 28 millones de euros desviados, la Fiscalía Europea ha logrado desglosar los siguientes destinos:

  • 9 millones de euros retornaron directamente a cuentas bancarias en territorio español.
  • 3 millones de euros fueron transferidos al Reino Unido.
  • Otros 3 millones de euros se diversificaron en una red global que incluye países como Polonia, Lituania, Uruguay, Italia y Alemania.
  • En Portugal permanecen bloqueados unos 11,8 millones de euros tras ser incautados por las autoridades.

Consecuencias judiciales y el fin de la ruta lusa

A pesar de la magnitud de los movimientos en Portugal, la Fiscalía Europea ha determinado que el fraude fiscal principal se cometió contra la Hacienda Pública española. Por esta razón, el procedimiento ha sido derivado al Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, donde el juez Pedraz lidera la causa principal por un fraude estimado en 182 millones de euros.

Este caso vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad de las fronteras financieras europeas frente a grupos organizados que utilizan el sector de los hidrocarburos como pantalla. Para Víctor de Aldama, que ya se encontraba bajo el foco judicial por el denominado «caso Koldo», esta nueva vinculación con el blanqueo transfronterizo complica significativamente su situación legal, evidenciando una estructura de beneficios que sobrepasa con creces las fronteras nacionales.