Alvise Pérez falla en Andalucía y quita escaños clave a Vox

El efecto resta de Alvise Pérez: Un lastre decisivo para Vox en Andalucía

El panorama político tras los recientes comicios en el sur de España ha dejado una conclusión matemática ineludible: la fragmentación del voto antisistema ha tenido un coste directo para Vox. A pesar de que la plataforma Se Acabó La Fiesta (SALF), liderada por Alvise Pérez, no ha logrado obtener representación parlamentaria, su capacidad para atraer a más de 100.000 electores ha alterado el reparto de escaños en provincias donde la formación de Santiago Abascal se jugaba su peso político.

Con un respaldo de 104.156 sufragios (apenas un 2,53%), la candidatura de las denominadas «ardillas» se ha quedado muy lejos del umbral necesario para entrar en el hospital de las Cinco Llagas. Este resultado supone un retroceso significativo respecto a las elecciones europeas, donde la formación alcanzó los 181.000 apoyos en suelo andaluz. La incapacidad de Alvise para capitalizar ese descontento en su tierra natal confirma una tendencia de estancamiento tras sus fallidos intentos previos en regiones como Aragón y Castilla y León.

Análisis provincial: Los escaños perdidos por el bloque de Abascal

La verdadera relevancia de los votos obtenidos por SALF no reside en su éxito propio, sino en su capacidad de erosión electoral. En varias circunscripciones, Vox perdió la oportunidad de sumar representantes por márgenes extremadamente estrechos, inferiores al botín de votos que se fue a la papeleta de Alvise Pérez:

  • Málaga: Es el caso más paradigmático de la jornada. Vox se quedó a tan solo 159 votos de arrebatarle el último diputado en juego al Partido Popular. En esta misma provincia, la lista de Alvise, encabezada por el policía Ernesto Mira, recolectó más de 21.000 apoyos que terminaron en el limbo electoral.
  • Jaén: Aquí, la formación de Abascal necesitaba apenas 659 votos adicionales para quitarle un asiento al PSOE. Sin embargo, SALF logró atraer a 5.200 votantes, una cifra que triplica lo necesario para haber cambiado el color de ese escaño.
  • Córdoba: Los de Vox perdieron su último representante por una diferencia de 6.296 papeletas, mientras que la candidatura de Pérez acumuló cerca de 8.300 sufragios en la provincia califal.

Una oferta de paz rechazada y una estrategia errática

El desembarco de Alvise en la política andaluza no estuvo exento de movimientos tácticos. Antes de oficializar su candidatura, el eurodiputado lanzó un ultimátum al Partido Popular y a Vox, ofreciendo retirar su lista si aceptaban cinco condiciones programáticas. Estas incluían puntos como la reforma del sistema electoral, la eliminación de subvenciones a organismos ideológicos, el fin de los sobresueldos parlamentarios y medidas urgentes sobre vivienda.

Ante el silencio de Génova y Bambú, Pérez decidió competir, dirigiendo gran parte de sus ataques hacia Vox, a quienes considera sus rivales directos por el mismo espectro de votantes. No obstante, su campaña se vio empañada por la inestabilidad personal y judicial. Desde suspensiones de actos públicos por motivos familiares hasta la presión del Tribunal Supremo, que busca retirar su inmunidad europea para investigarlo por presuntos delitos de revelación de secretos y acoso, el entorno de SALF ha proyectado una imagen de fragilidad organizativa.

El ocaso del fenómeno: Comparativa con el ciclo europeo

Si comparamos los datos actuales con el auge que SALF experimentó hace dos años, el declive es evidente. En las elecciones a la Eurocámara, provincias como Málaga, Almería y Sevilla se situaron como los grandes graneros de votos de Alvise a nivel nacional, superando incluso a plazas fuertes como Madrid o Murcia. En esta ocasión, el desencanto y la falta de una estructura territorial sólida han pasado factura.

A pesar de contar con un núcleo duro de confianza en Sevilla, compuesto por amigos personales del líder, la formación no ha podido replicar el «sorpasso» que algunos sondeos vaticinaban sobre las fuerzas de izquierda como Sumar o Podemos. En Castilla y León, la historia fue similar: la fuga de votos hacia SALF impidió que Vox superara la barrera del 20% en la región, dejando a los de Abascal a las puertas de escaños en Valladolid o Zamora por diferencias mínimas.

En conclusión, el paso de Alvise Pérez por las elecciones andaluzas deja un balance agridulce para su formación, pero claramente amargo para Vox. La fragmentación del voto en el ala derecha del tablero político sigue beneficiando a los partidos tradicionales, mientras que el proyecto de SALF se enfrenta ahora al reto de demostrar si es una fuerza con futuro o simplemente un fenómeno volátil atrapado en sus propios conflictos judiciales.