El baloncesto español ha vivido una de sus noches más memorables en el moderno Roig Arena de Valencia. Diecisiete años de sequía han llegado a su fin para un Kosner Baskonia que, desafiando todos los pronósticos iniciales, logró imponerse al Real Madrid con un contundente 89-100. Esta victoria no solo supone un nuevo trofeo para las vitrinas de Vitoria, sino que marca el regreso definitivo de un club histórico a la cúspide del panorama nacional.
Un vuelco al guion: Del dominio blanco al estallido azulgrana
Durante gran parte del encuentro, el Real Madrid pareció tener la final bajo control. El conjunto de la capital dominó el marcador durante aproximadamente 28 minutos, imponiendo un ritmo físico que dificultaba las transiciones de su rival. Sin embargo, el equipo dirigido por Paolo Galbiati supo sufrir en los momentos críticos, manteniéndose a una distancia prudencial hasta que llegó el último cuarto.
La resiliencia fue la palabra clave. Mientras la grada vibraba con el ya icónico cántico «¿y si ganamos, qué?», los jugadores baskonistas elevaron su intensidad defensiva. Lo que parecía una victoria cómoda para los blancos se transformó en un vendaval ofensivo del Baskonia, que castigó cada error del Madrid en el tramo decisivo para darle la vuelta al electrónico de forma espectacular.
Héroes en la pista: La firma de Luwawu-Cabarrot y Trent Forrest
El triunfo vitoriano tiene nombres y apellidos propios. Timothé Luwawu-Cabarrot ejerció como el líder indiscutible del equipo, asumiendo la responsabilidad anotadora cuando el balón más quemaba. A pesar de terminar el encuentro eliminado por acumulación de faltas personales, su impacto previo fue suficiente para cimentar la ventaja de su equipo. Junto a él, Trent Forrest aportó la lucidez necesaria en la dirección de juego, rompiendo la defensa madridista con penetraciones letales.
- Timothé Luwawu-Cabarrot: Máximo referente ofensivo y motor del equipo hasta su eliminación.
- Trent Forrest: Clave en la gestión del ritmo y en el acierto durante el arreón final.
- Rodions Kurucs: Vital en las tareas defensivas y en el rebote, conteniendo el poderío interior del Madrid.
El fin de una larga espera: Séptima corona para Vitoria
Hacía falta remontarse al año 2009 para encontrar la última vez que el Baskonia levantó la Copa del Rey. En aquella ocasión, el escenario fue Madrid y la víctima el CB Málaga, en un partido que terminó 100-98. Desde entonces, el club y su afición habían pasado por un largo desierto sin saborear las mieles de una final copera, una racha que se ha roto este domingo en Valencia por la puerta grande.
Con este triunfo, el palmarés del club suma ya siete títulos de Copa, consolidando un proyecto deportivo que ha sabido reinventarse bajo la batuta de Galbiati. La victoria ante el gran favorito no solo otorga un trofeo, sino que envía un mensaje de ambición al resto de la Liga Endesa: el Baskonia ha vuelto para quedarse en la élite competitiva.
Conclusión de una final inédita
La final de 2026 será recordada por ser un enfrentamiento inédito en estas instancias y por la capacidad del Baskonia para anular la superioridad teórica del Real Madrid. El 89-100 final refleja la eficacia de un equipo que creyó en sus posibilidades hasta el último segundo, devolviendo la alegría a una ciudad de Vitoria que hoy celebra con orgullo el regreso de sus campeones.
