DANA: Bernabé estaba desconectada al acordar el ES-Alert

La gestión de la catástrofe de la DANA en Valencia continúa arrojando luz sobre las grietas de coordinación institucional en los momentos más críticos del pasado 29 de octubre. En su reciente comparecencia ante el juzgado de Catarroja, José Miguel Basset, inspector jefe del Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia, ha aportado un testimonio clave que sitúa a la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, fuera del proceso deliberativo en el que se fraguó el envío de la alerta masiva a los ciudadanos.

La desconexión de la Delegación del Gobierno en el momento del ES-Alert

Uno de los puntos más controvertidos de la declaración judicial de Basset reside en la supuesta ausencia operativa de Pilar Bernabé durante el tramo horario en el que se consensuó el mensaje del sistema ES-Alert. Según el jefe de bomberos, la delegada se encontraba «desconectada» justo cuando el Centro de Coordinación Operativa Integrada (Cecopi) debatía la necesidad de advertir a la población mediante sus dispositivos móviles.

Basset ha sido tajante al afirmar que no recuerda ninguna intervención o aportación por parte de la Delegación del Gobierno en la configuración de dicho aviso. Esta versión sugiere una fractura en la cadena de mando y coordinación entre las autoridades autonómicas y estatales en una ventana de tiempo donde cada minuto era determinante para la seguridad civil. El inspector jefe incluso desvinculó a esta institución de cualquier impulso inicial para activar las alarmas tecnológicas.

El dilema técnico: datos aislados frente a información procesada

Más allá de las responsabilidades políticas, el testimonio de Basset ha puesto de relieve un fallo estructural en la gestión de emergencias: la incapacidad de transformar cifras en estrategias. El inspector diferenció de forma analítica entre la recepción de datos meteorológicos y la generación de información útil para la toma de decisiones. Según su relato, el Cecopi operó en una suerte de ceguera técnica.

  • La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) y Aemet suministraron datos brutos, pero no escenarios de riesgo concretos.
  • El grupo de seguimiento técnico previsto en el Plan Especial de Inundaciones no elevó valoraciones concluyentes al órgano de decisión.
  • Se priorizó la vigilancia sobre la presa de Forata, dejando en un segundo plano otras cuencas que resultaron ser devastadoras.

Basset denunció que los responsables operativos no recibieron avisos sobre el comportamiento inminente de barrancos como el del Poyo hasta que la situación fue prácticamente irreversible. Para el jefe de bomberos, un dato de caudal sin una interpretación de impacto sobre el terreno no constituye información válida para gestionar una crisis de esta magnitud.

Los 100 minutos de silencio y la alteración del mensaje original

Otro de los focos de la investigación judicial es el retraso entre la redacción del aviso y su recepción por parte de los ciudadanos. Basset confirmó que él mismo comenzó a redactar una propuesta de texto entre las 18:03 y las 18:13 horas, alcanzándose un consenso en la sala poco después. Sin embargo, el ES-Alert no llegó a los terminales hasta las 20:11 horas, un lapso que el inspector calificó como difícil de comprender desde un punto de vista puramente operativo.

Además de la demora, el contenido del mensaje sufrió modificaciones sustanciales que el jefe de bomberos no alcanza a explicar. Su propuesta inicial incluía la recomendación de «permanecer en los domicilios», una medida de autoprotección básica en inundaciones. Sin embargo, el texto definitivo que recibió la población instaba simplemente a «evitar desplazamientos», una diferencia semántica que pudo influir en la percepción del riesgo por parte de miles de personas que ya se encontraban en trayecto o en zonas bajas.

Registros perdidos y la imposibilidad de la anticipación

La declaración también abordó cuestiones de transparencia y trazabilidad de las comunicaciones. Basset admitió la pérdida de su historial de WhatsApp debido a un cambio técnico en su línea telefónica posterior a la emergencia, aunque mantiene registros de llamadas que acreditan sus contactos con alcaldes de zonas afectadas. Esta falta de registros digitales dificulta la reconstrucción exacta de las órdenes cruzadas durante la tarde del desastre.

Como conclusión de su testimonio, el inspector jefe de los bomberos de Valencia dejó una reflexión sobre la naturaleza de la gestión de riesgos: las emergencias reales se ganan o se pierden en la fase de prevención y análisis previo. Una vez que el fenómeno hidrológico supera la capacidad de respuesta, cualquier medida se vuelve reactiva y limitada. La falta de escenarios claros y la desconexión de actores clave como la delegada Pilar Bernabé dibujan un panorama de gestión que la justicia ahora trata de desgranar para depurar responsabilidades en la DANA de Valencia.