Canarias rechaza el triaje de menas: competencia estatal

La gestión de la crisis migratoria en el archipiélago ha alcanzado un nuevo punto de fricción institucional. El Gobierno de Canarias, a través de su Consejería de Bienestar Social, ha ratificado su postura de no intervenir en los procesos iniciales de triaje de menores no acompañados. Esta decisión se fundamenta en una interpretación estricta de las responsabilidades de control fronterizo, las cuales, según el Ejecutivo autonómico, recaen exclusivamente sobre la Administración General del Estado.

El control de fronteras: Una responsabilidad estatal ineludible

La consejera Candelaria Delgado ha sido tajante al señalar que la identificación y determinación de la edad de los migrantes que llegan a las costas canarias son actuaciones intrínsecamente ligadas a la seguridad fronteriza. Bajo esta premisa, la comunidad autónoma sostiene que el Pacto Europeo de Migración y Asilo es claro: la entidad responsable de gestionar la entrada al territorio nacional es la misma que debe ejecutar las labores de clasificación y triaje.

Desde la perspectiva de Canarias, participar en estos protocolos dentro de los Centros de Atención Temporal de Migrantes (CATE) supondría una extralimitación de sus funciones. Aunque la Delegación del Gobierno argumenta que la presencia autonómica es necesaria para garantizar el interés superior del menor y evitar que la gestión quede solo en manos policiales, el archipiélago defiende que su rol de protección comienza una vez que el Estado ha completado la filiación y acreditado la minoría de edad de forma fehaciente.

Vacío normativo y la necesidad de una ficha financiera

Uno de los puntos más críticos en este debate es la falta de adaptación de la normativa interna española a las directrices comunitarias que entraron en vigor recientemente. El Ejecutivo regional denuncia que, hasta la fecha, no existe un documento jurídico que delegue formalmente estas competencias ni una dotación económica que respalde el despliegue de recursos humanos y técnicos necesarios para tales tareas.

  • Seguridad Jurídica: Canarias exige reformas legislativas que clarifiquen quién asume la representación legal durante el triaje.
  • Recursos Económicos: La comunidad se niega a asumir nuevas cargas administrativas sin una ficha financiera específica.
  • Procedimientos Previos: Se reclama que ningún menor sea derivado a los centros de acogida sin haber pasado por un protocolo de identificación estricto en el punto de llegada.

Hacia una cumbre bilateral decisiva

La resolución de este conflicto parece depender de las próximas reuniones entre el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y las autoridades canarias. El aplazamiento de foros previos por falta de consenso político ha incrementado la tensión, obligando a buscar encuentros bilaterales que incluyan también al Ministerio de Juventud e Infancia.

El objetivo de Canarias es obtener transparencia absoluta sobre cómo se aplicará el pacto migratorio europeo en suelo español. Para el gabinete de Fernando Clavijo, la prioridad es garantizar que los derechos de los menores sean respetados, pero siempre bajo un marco donde cada administración asuma sus obligaciones legales sin ambigüedades. Mientras no se concrete un traspaso de competencias formal y financiado, el triaje seguirá siendo una tarea pendiente para el Ministerio del Interior y sus brigadas de extranjería.

Conclusión: Una postura de firmeza institucional

En definitiva, Canarias ha trazado una línea roja: la acogida y protección son compromisos autonómicos, pero el control de la frontera y la burocracia de entrada son potestades estatales. Este pulso no solo busca aliviar la presión logística sobre las instituciones canarias, sino también forzar al Estado a actualizar un sistema de gestión migratoria que, según el archipiélago, se ha quedado obsoleto frente a las nuevas exigencias de la Unión Europea.