El tablero político en Lugo ha experimentado una sacudida definitiva este jueves, poniendo fin a una era de casi tres décadas. Tras 27 años de hegemonía socialista, el Partido Popular ha logrado recuperar el bastón de mando municipal, un hito que redefine el equilibrio de poder en las instituciones gallegas y marca un punto de inflexión en la capital lucense.
Un cambio de ciclo marcado por la aritmética política
La llegada de Elena Candia a la alcaldía no se ha producido a través de las urnas de forma directa, sino mediante una moción de censura que ha prosperado gracias a un delicado encaje de fuerzas. La clave de esta operación ha sido el apoyo de María Reigosa, concejala que anteriormente integraba las filas del PSOE y que, tras pasar al grupo de no adscritos, ha inclinado la balanza a favor de los populares.
Con 13 votos a favor (12 del PP y el voto decisivo de la edil tránsfuga) frente a la oposición del bloque formado por el PSOE y el BNG, la sesión plenaria ha ratificado el relevo institucional. Este movimiento devuelve al centroderecha una plaza que se le resistía desde que Joaquín García Díez abandonara el cargo en 1999, abriendo entonces un largo periodo de gobiernos liderados por José López Orozco y, posteriormente, por Lara Méndez.
Tensión y división en la Casa Consistorial
El ambiente durante la jornada ha estado lejos de la normalidad institucional. Los alrededores del Ayuntamiento fueron escenario de intensas protestas ciudadanas, con cientos de personas manifestando su rechazo a lo que consideran una maniobra de despacho. La seguridad fue una prioridad absoluta, hasta el punto de que el acceso al público quedó restringido por recomendación de la Policía Local, lo que generó fricciones incluso entre los miembros de la mesa de edad durante la constitución de la sesión.
Dentro del salón de plenos, el debate reflejó la profunda fractura política actual:
- Elena Candia (PP): Defendió la urgencia de un cambio de rumbo, criticando la «incapacidad» del anterior gobierno para gestionar proyectos estratégicos y denunciando un supuesto despilfarro de recursos públicos.
- Miguel Fernández (PSOE): El alcalde saliente calificó la moción de «mentira» y oportunismo político, lamentando que el PP utilizara situaciones extraordinarias para alcanzar un poder que no obtuvo mayoritariamente en las pasadas elecciones.
- Rubén Arroxo (BNG): Fue especialmente crítico con el pacto, al que tildó de «trapalleira», invocando la máxima unamuniana de que la nueva alcaldesa vence, pero no convence a la ciudadanía.
Un mandato de inestabilidad sin precedentes
La elección de Elena Candia supone la cuarta toma de posesión en la alcaldía en lo que va de mandato, un dato que ilustra la inestabilidad política que ha sufrido Lugo recientemente. Tras la salida de Lara Méndez hacia el Parlamento de Galicia, el consistorio vivió la trágica pérdida de Paula Alvarellos, lo que llevó a Miguel Fernández a asumir una responsabilidad que hoy ha llegado a su fin de manera abrupta.
Los portavoces de la izquierda, como Ana González Abelleira, han insistido en que el gobierno bipartito saliente deja una ciudad transformada y con las cuentas en orden, mientras que el grupo municipal del PP defiende la legitimidad democrática de la moción como una herramienta prevista en el sistema parlamentario para garantizar la gobernabilidad cuando la confianza en el ejecutivo se agota.
Perspectivas ante la nueva etapa
Con el respaldo explícito de la cúpula del PPdeG y la presencia de Alfonso Rueda, Elena Candia inicia ahora una gestión que estará bajo el microscopio. El reto inmediato será pacificar la vida política local y demostrar que la coalición que la ha aupado al poder puede ofrecer resultados tangibles antes de la próxima cita electoral. Lugo cierra así un capítulo de 27 años para adentrarse en un territorio político inexplorado por toda una generación de lucenses.
