Carboneras pide ratificar inhabilitación de su exalcalde

La estabilidad jurídica y administrativa en el municipio de Carboneras atraviesa un momento determinante. El actual equipo de gobierno, actuando como acusación particular, ha decidido bloquear cualquier intento de anulación de la condena impuesta al exalcalde socialista Cristóbal Fernández. A través de la impugnación formal del recurso de apelación, el Consistorio almeriense busca que la Audiencia Provincial ratifique los siete años de inhabilitación especial para empleo o cargo público dictados originalmente en 2022.

Defensa del interés público frente a la gestión arbitraria

El núcleo de este proceso judicial se centra en la gestión de las obras de renovación del alumbrado en el Paseo Marítimo, un proyecto cuya cuantía rozó los 500.000 euros. Según el Ayuntamiento, no existen dudas razonables sobre la existencia de un delito de prevaricación administrativa. La representación procesal municipal sostiene que la sentencia de primera instancia no fue fruto de una interpretación errónea, sino el resultado de una valoración lógica y coherente de pruebas irrefutables que demuestran la omisión deliberada de los procedimientos legales.

La postura del Consistorio es clara: los argumentos presentados por la defensa de Fernández no son más que una «tesis interesada» que intenta sustituir los hechos probados por una narrativa de conveniencia. Para la acusación, la adjudicación directa de los trabajos de electricidad fue un acto consciente diseñado para eludir los controles administrativos obligatorios que garantizan la igualdad de oportunidades y la transparencia en el gasto público.

El mecanismo de la adjudicación directa bajo lupa

Los hechos que derivaron en la condena se remontan al periodo entre 2007 y 2011. En aquel entonces, la Alcaldía emitió una resolución que aseguraba que el Ayuntamiento ejecutaría las obras del paseo marítimo con sus propios recursos técnicos y humanos. Sin embargo, la realidad operativa fue distinta:

  • Se utilizaron fondos municipales para pagar a dos empresas privadas externas.
  • Los pagos, que sumaron casi medio millón de euros, se realizaron sin que existiera un expediente de contratación previo.
  • Se favoreció arbitrariamente a mercantiles específicas, eliminando cualquier posibilidad de competencia pública.
  • La falta de rigor legal provocó que el municipio perdiera subvenciones otorgadas por la Junta de Andalucía.

Consecuencias financieras y éticas para Carboneras

La gestión cuestionada no solo tuvo repercusiones penales, sino que impactó directamente en las arcas municipales. La sentencia original destacó que el Ayuntamiento se vio obligado a devolver fondos públicos autonómicos debido a la ausencia de autorizaciones para las subcontratas. Este perjuicio económico refuerza la tesis de la acusación sobre el daño causado a la comunidad por anteponer la voluntad personal del regidor a las normativas de la administración local.

Frente al argumento de la defensa, que intentaba justificar la contratación alegando que una de las empresas ya realizaba el mantenimiento eléctrico desde los años 90, el Ayuntamiento ha sido tajante. Esta antigüedad no constituye, bajo ningún concepto, una exención de las reglas generales de contratación administrativa que rigen para cualquier obra de tal envergadura.

La experiencia política como agravante de la responsabilidad

Uno de los puntos más críticos del debate jurídico es el grado de conocimiento de la ilegalidad. La justicia consideró en su momento que el proceder del exalcalde fue «flagrante». Dado su dilatado recorrido en la gestión pública, el tribunal determinó que Fernández no podía desconocer los mecanismos legales de contratación. Esta negligencia deliberada es lo que convierte el acto administrativo en un delito penal, al entenderse que hubo un propósito claro de ignorar los principios de concurrencia y transparencia.

Con este movimiento procesal, el Ayuntamiento de Carboneras reafirma su compromiso con la legalidad vigente, exigiendo que la justicia de segunda instancia mantenga firme una sentencia que busca castigar el uso abusivo del poder institucional en detrimento del patrimonio público.