El panorama político en el sur de España está experimentando una transformación sin precedentes que podría culminar el próximo domingo 17 de mayo. Según el consenso de los principales institutos demoscópicos, el actual presidente de la Junta, Juanma Moreno, se sitúa en una posición de dominio técnico, rozando la posibilidad de gobernar sin necesidad de coaliciones externas. Esta tendencia no solo consolida el liderazgo del Partido Popular en la región, sino que anticipa un cambio de paradigma en el comportamiento electoral andaluz.
La barrera de los 55 escaños: ¿Hegemonía del Partido Popular?
La posibilidad de una mayoría absoluta ha dejado de ser una aspiración para convertirse en un escenario estadísticamente probable. Dos de los estudios más recientes, elaborados por NC Report y Sigma Dos, proyectan que la formación liderada por Moreno Bonilla alcanzaría o superaría los 55 diputados necesarios para el control total de la Cámara. Mientras que el primero le otorga una representación directa de 58 escaños con casi un 44% de los apoyos, el segundo establece una horquilla que garantiza la gobernabilidad en solitario.
Otras firmas de análisis como GAD3, 40dB, Gesop e IMOP mantienen la cautela, aunque todas incluyen la mayoría absoluta dentro de sus márgenes de error. En términos generales, el PP-A se movería en una horquilla de entre 52 y 57 parlamentarios. Este escenario refleja una movilización masiva del electorado de centro-derecha, que parece premiar la gestión de la última legislatura frente a las alternativas de la oposición.
Crisis profunda en el socialismo: El suelo histórico del PSOE
En el otro extremo del espectro político, el PSOE de Andalucía se enfrenta a un desafío existencial. Las proyecciones son unánimes al señalar que la formación liderada por el entorno de María Jesús Montero podría descender a niveles de representación nunca vistos en la historia de la autonomía. La mayoría de los sondeos sitúan a los socialistas en una franja de entre 26 y 30 escaños, lo que supondría perforar su propio récord negativo de 2022.
- Desgaste estructural: El trasvase de votos hacia opciones de centro y la abstención en caladeros tradicionales castigan al bloque socialista.
- Incapacidad de liderazgo: Las encuestas sugieren que la propuesta actual no logra conectar con el votante joven ni recuperar el pulso de las zonas rurales.
- Riesgo de irrelevancia: Quedar por debajo de la barrera de los 30 diputados limitaría drásticamente la capacidad de oposición y control parlamentario del PSOE.
El tablero de las fuerzas emergentes: Vox y la izquierda fragmentada
Más allá del duelo entre los dos grandes partidos, el resto del arco parlamentario muestra dinámicas de resistencia y crecimiento moderado. Vox, a pesar de haber frenado el crecimiento explosivo que vaticinaban los analistas hace meses, lograría estabilizarse como tercera fuerza. Con una proyección de entre 14 y 17 escaños, la formación conservadora aspira a ser determinante en caso de que el PP no alcance la mayoría absoluta por sí solo.
Por su parte, el espacio a la izquierda del PSOE vive su propia batalla interna por la supervivencia y la representatividad. La coalición Por Andalucía parece consolidarse como la opción preferente en este bloque en la mayoría de los estudios, asegurándose un grupo parlamentario propio con hasta 7 representantes. No obstante, el factor sorpresa podría venir de la mano de Adelante Andalucía, liderada por José Ignacio García; algunos sondeos, como el de GAD3, le otorgan un crecimiento notable que podría triplicar su presencia actual en la Cámara, alcanzando los 6 diputados.
Conclusión: Un veredicto decisivo para la estabilidad regional
Las elecciones del 17 de mayo no son solo una cita con las urnas, sino un plebiscito sobre el modelo de gestión en la comunidad autónoma más poblada de España. Si se confirman las tendencias de estas seis encuestas, Andalucía entraría en una etapa de estabilidad parlamentaria bajo el mando unicolor del Partido Popular, mientras que la izquierda se vería obligada a una refundación profunda tras un resultado que se prevé doloroso para las siglas históricas del socialismo.









