El panorama forestal en Cantabria comienza a mostrar signos de alivio tras una semana marcada por la tensión y el riesgo extremo. Gracias a una evolución meteorológica favorable, el Ejecutivo regional ha tomado la decisión de reducir la fase de preemergencia del Plan Especial de Protección Civil y Emergencias (INFOCANT), aunque la guardia permanece alta ante un escenario que todavía requiere vigilancia constante.
Gestión de la crisis forestal: De la preemergencia al Nivel 2
A pesar de la desescalada en la alerta, la administración autonómica ha confirmado que el operativo de Nivel 2 se mantendrá plenamente operativo, como mínimo, hasta que concluya el próximo fin de semana. Esta medida preventiva responde a la necesidad de consolidar el control sobre los focos que aún presentan actividad y asegurar que los terrenos ya sofocados no sufran reactivaciones inesperadas.
El origen de esta crisis se remonta al pasado martes, cuando la proliferación de incendios simultáneos obligó a elevar los protocolos de seguridad. En aquel momento, una combinación crítica de fuertes rachas de viento sur, temperaturas inusualmente elevadas para la época y una humedad relativa mínima generaron el caldo de cultivo perfecto para la propagación de las llamas por la geografía cántabra.
Estadísticas de un febrero negro en los montes del norte
El balance provisional de este mes es alarmante, alcanzando la cifra de 201 incendios forestales registrados en suelo cántabro solo durante febrero. En la actualidad, el despliegue técnico y humano se centra específicamente en tres puntos que todavía presentan focos activos:
- Vega de Pas
- Luena
- Santiurde de Toranzo
Paralelamente, las labores de extinción han permitido estabilizar la situación en otras zonas críticas. Actualmente, se consideran fuegos controlados aquellos localizados en los términos municipales de Selaya, Arredondo, Miera, Vega de Liébana y dos focos adicionales en Vega de Pas, donde los retenes vigilan que el perímetro no se desborde.
La mano humana tras las llamas: Investigación y responsabilidad
Desde la Consejería de Desarrollo Rural se ha lanzado un mensaje contundente: la totalidad de los incendios registrados en esta última oleada han sido provocados de forma deliberada. María Jesús Susinos, responsable del área, ha insistido en que estos actos no son accidentes, sino ataques directos contra el patrimonio natural y la seguridad de las personas.
Ante esta evidencia, las autoridades han solicitado la implicación ciudadana para identificar a los responsables. Se insta a cualquier testigo de conductas sospechosas en zonas de monte a contactar de inmediato con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. La persecución de estos delitos medioambientales se ha convertido en una prioridad absoluta para evitar que la impunidad fomente nuevas quemas.
Seguridad del personal y reconocimiento al operativo
La peligrosidad de estas emergencias quedó patente ayer por la tarde en la zona de Campoo. Durante las tareas de extinción en Aldueso, un bombero forestal sufrió quemaduras de carácter leve en la cabeza y el rostro. Tras recibir asistencia médica de urgencia en el Hospital Tres Mares, el profesional se encuentra ya en su domicilio recuperándose de las lesiones, lo que pone de relieve el riesgo físico real al que se exponen los trabajadores del medio natural.
El Gobierno regional ha querido poner en valor la labor coordinada de todos los estamentos involucrados. El éxito en la contención de esta crisis ha sido posible gracias al esfuerzo conjunto de los agentes del medio natural, técnicos de guardia, emisoristas y bomberos forestales, contando además con el soporte estratégico de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y la Dirección General de Seguridad y Protección Ciudadana.
De cara a los próximos días, la vigilancia se centrará en el seguimiento de las previsiones climáticas, con la esperanza de que la humedad y el descenso de las temperaturas terminen por extinguir definitivamente los restos de una semana especialmente negra para la biodiversidad de Cantabria.









