La tensión institucional ha alcanzado un nuevo punto de ebullición tras las recientes declaraciones de Santos Cerdán. El que fuera una pieza clave en la estructura organizativa del socialismo español ha decidido romper su silencio para confrontar directamente los informes emanados de la Unidad Central Operativa (UCO). En un movimiento que busca desacreditar la labor de la policía judicial, Cerdán sostiene que existe una estrategia deliberada para apartar de la vida pública a figuras que resultan incómodas para ciertos estamentos del poder estatal.
Negativa rotunda sobre el grupo Hirurok
Uno de los puntos centrales de su defensa radica en el desmentido total sobre su supuesta jefatura en una red de influencias. Cerdán ha sido categórico al desvincularse de Leire Díez y del colectivo denominado Hirurok. Según el exdirigente, no existe ningún tipo de jerarquía ni «relación orgánica» que lo posicione como el cerebro de una trama diseñada para interferir en procedimientos judiciales que afectan al Ejecutivo o al PSOE en la Audiencia Nacional.
Una crítica a los métodos de la Guardia Civil
Más allá de los hechos concretos, el núcleo del comunicado emitido por Santos Cerdán se centra en una crítica sistémica a la metodología de investigación empleada por la UCO. El político argumenta que los investigadores no actúan bajo la premisa tradicional de buscar delitos para encontrar culpables, sino que operan bajo una lógica inversa: señalar a personas específicas para luego intentar construir una causa penal a su alrededor.
- Denuncia una supuesta instrumentalización de los informes policiales con fines políticos.
- Argumenta que el objetivo final es el desgaste personal y el «destrozo» de la reputación de los señalados.
- Reclama el respeto estricto a la presunción de inocencia frente a lo que califica como una investigación prospectiva.
El fantasma del caso Koldo y la narrativa del acoso
Para Cerdán, este escenario no es nuevo. El exdirigente establece un paralelismo directo con las acusaciones sufridas durante la instrucción del caso Koldo, donde también se vio envuelto en una tormenta mediática y judicial. Desde su perspectiva, existe un patrón de conducta que utiliza las filtraciones y los informes preliminares como herramientas de una «campaña mediática» permanente que busca su muerte civil antes de que cualquier juez dicte sentencia.
Finalmente, Santos Cerdán reafirma su inocencia y advierte sobre el peligro de permitir que sectores del Estado utilicen sus recursos para fines que exceden la persecución del crimen. El desenlace de esta confrontación entre la UCO y uno de los nombres propios del socialismo reciente marcará, sin duda, el clima político y jurídico en los próximos meses.
