Cerdán niega irregularidades financieras y rechaza las acusaciones de corrupción
En una comparecencia marcada por la tensión política y el escrutinio judicial, el exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, ha defendido con rotundidad su integridad personal frente a las sospechas de enriquecimiento ilícito. El dirigente navarro ha sido tajante al asegurar que jamás ha recibido beneficios económicos a cambio de favores políticos, utilizando expresiones contundentes para desvincularse de cualquier trama de comisiones ilegales en la adjudicación de obras públicas en la comunidad foral.
Durante su declaración ante la comisión de investigación en el Parlamento de Navarra, Cerdán subrayó la ausencia de pruebas materiales que lo vinculen con la propiedad de Servinabar. Según su testimonio, los registros oficiales y notariales desmienten la supuesta titularidad del 45% de las acciones de dicha sociedad, un argumento que esgrime para desacreditar las investigaciones que actualmente se instruyen en el Tribunal Supremo bajo la supervisión del magistrado Leopoldo Puente.
Acuerdos institucionales con Bildu: El factor Pamplona
Uno de los puntos de mayor calado político durante la jornada fue el reconocimiento explícito de conversaciones con EH Bildu para configurar mayorías alternativas en las instituciones navarras. Cerdán admitió que la alcaldía de Pamplona fue objeto de diálogo con la formación soberanista, aunque quiso matizar que estos contactos no se produjeron directamente con Arnaldo Otegi, sino con otros cuadros operativos de la formación abertzale. Esta confesión sitúa la moción de censura en el consistorio pamplonés como un eje estratégico de las relaciones entre socialistas y abertzales.
A continuación, se destacan los puntos clave sobre los que pivotó el interrogatorio respecto a los pactos de gobernabilidad:
- Negociación de la moción de censura contra el gobierno municipal de UPN en la capital navarra.
- Negación de acuerdos previos con Otegi para facilitar la presidencia de María Chivite.
- Ambigüedad respecto a las reuniones mantenidas para asegurar la moción de censura de 2018 a nivel nacional.
Tensión dialéctica en el Parlamento Foral: El enfrentamiento con UPN
El careo entre Cerdán y el líder de UPN, Javier Esparza, derivó rápidamente en un intercambio de ataques personales y profesionales. Mientras Esparza cuestionaba la ética detrás de los pactos del PSOE, el compareciente contraatacó citando informes de la Cámara de Comptos que, según su versión, señalan presuntas irregularidades en la gestión de UPN durante su etapa al frente del Ejecutivo navarro. Esta táctica de defensa buscó equiparar las sombras sobre la contratación pública, incluyendo proyectos sensibles como los túneles de Belate.
La situación procesal y el futuro de un «muerto político»
Cerdán no ocultó su desencanto respecto a su trayectoria actual, llegando a definirse a sí mismo como un muerto político, una etiqueta que también hizo extensiva a su interlocutor de UPN. No obstante, el exdirigente reivindicó el respaldo que sigue recibiendo de su círculo cercano y de diversos cargos dentro de las filas socialistas, negando rotundamente sentirse abandonado por las siglas del partido a pesar de la presión judicial.
Finalmente, el compareciente expresó su desconcierto ante las decisiones judiciales que motivaron su paso por prisión preventiva, argumentando que no existía un riesgo real de destrucción de pruebas. Esta postura refleja la estrategia de resistencia de un actor clave para entender la arquitectura del socialismo navarro y sus complejas conexiones con la política nacional, en un escenario donde la sombra de la corrupción y los pactos territoriales siguen marcando la agenda mediática.
