La estabilidad social y operativa de Ceuta se encuentra en un punto de inflexión crítico. La administración local ha emitido una señal de alarma ante la incapacidad de gestionar el volumen actual de menores extranjeros no acompañados, cuya cifra ha escalado drásticamente tras los episodios migratorios de finales de julio. La exigencia es clara: se requiere una agilización inmediata de los procedimientos administrativos para el retorno de estos jóvenes a Marruecos.
Un cuello de botella administrativo en la frontera sur
El núcleo del conflicto reside en la disparidad entre los expedientes iniciados y los que finalmente llegan a su destino procesal. Según los datos manejados por la Consejería de Gobernación, existe un preocupante embudo administrativo. De los 121 procedimientos de repatriación que se han puesto en marcha por parte de la Delegación del Gobierno, apenas una tercera parte ha logrado ser trasladada a las autoridades consulares marroquíes con toda la documentación preceptiva.
Esta lentitud en la tramitación no solo cronifica la estancia de los menores en la ciudad, sino que desborda unos recursos de acogida que ya atienden a más de 3.000 niños. La situación se agrava a medida que los servicios municipales localizan a más menores que permanecían ocultos en asentamientos improvisados, zonas de monte o barriadas periféricas tras su entrada en territorio español.
Demandas urgentes: Personal y diplomacia de alto nivel
Para desbloquear esta parálisis, el Ejecutivo ceutí ha planteado una hoja de ruta que requiere la intervención directa de Madrid. No se trata solo de un problema de voluntad política, sino de capacidad operativa. Las peticiones enviadas a la Delegación del Gobierno se resumen en los siguientes puntos estratégicos:
- Refuerzo de personal: Incremento inmediato de los medios humanos y materiales dedicados exclusivamente a la instrucción de expedientes de retorno.
- Intervención de Exteriores: Necesidad de que el Ministerio de Asuntos Exteriores intensifique los contactos con Rabat para agilizar el intercambio de información básica de los menores.
- Cumplimiento de plazos: Reducción de los tiempos de espera entre la incoación del expediente y su remisión definitiva al consulado.
La sostenibilidad de la acogida bajo mínimos
El consejero Alberto Gaitán ha sido contundente al calificar la presión migratoria actual como inasumible. La logística necesaria para tutelar dignamente a miles de menores supera con creces las competencias y los presupuestos de una ciudad autónoma. El riesgo de que el sistema asistencial colapse por completo es real si no se incrementa el ritmo de las repatriaciones bajo el marco legal vigente.
En conclusión, Ceuta no solo reclama una solución logística, sino un compromiso diplomático firme que garantice que los acuerdos con el reino alauita se traduzcan en acciones tangibles. Mientras el número de menores bajo tutela oficial sigue creciendo, la capacidad de respuesta administrativa se mantiene en niveles que la ciudad considera simbólicos e insuficientes para la magnitud del desafío migratorio actual.
