El CGPJ avala la reforma de la ley de protección infantil

La justicia española se prepara para un cambio de paradigma en el tratamiento de los ciudadanos más jóvenes. El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha emitido un informe favorable sobre la reforma de la Ley Orgánica de Protección Integral de la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (Lopivi), subrayando que el nuevo texto no es solo una norma reactiva, sino un verdadero estatuto de garantías fundamentales para los menores de edad.

El fin de las teorías sin base científica en sede judicial

Uno de los puntos más trascendentales que el órgano de gobierno de los jueces avala es la erradicación definitiva de planteamientos carentes de rigor científico en los procesos de familia. El informe es tajante al respaldar la prohibición del denominado síndrome de alienación parental (SAP) o cualquier variante que intente invalidar el testimonio de un niño bajo sospechas de manipulación adulta sin pruebas objetivas.

Al alinearse con la Organización Mundial de la Salud, el CGPJ reconoce que estas teorías han sido utilizadas históricamente para desestimar denuncias legítimas. Con esta reforma, la credibilidad del menor se protege frente a estereotipos nocivos, garantizando que su voz sea escuchada con objetividad y respeto profesional.

Diligencia debida: El factor tiempo como derecho fundamental

La lentitud de la justicia puede ser devastadora en etapas de desarrollo temprano. Por ello, el CGPJ resalta la incorporación del principio de diligencia debida como un eje transversal de la reforma. Este estándar obliga a todos los operadores jurídicos y administraciones públicas a actuar con una proactividad y celeridad excepcionales.

  • Prevención proactiva: Identificación temprana de situaciones de riesgo antes de que se produzca un daño irreversible.
  • Agilidad procesal: Reducción de plazos en casos de violencia para evitar que el proceso judicial se convierta en una segunda victimización.
  • Reparación integral: Medidas que no solo castiguen el delito, sino que busquen restaurar el bienestar emocional del menor.

El modelo Barnahus y la humanización de la justicia

El informe destaca la implementación del modelo Barnahus (Casa de los Niños) como una referencia esencial para el futuro. Este enfoque busca concentrar en un único espacio amigable todas las intervenciones necesarias: desde la declaración judicial hasta la asistencia médica y psicológica. El objetivo es evitar que el niño deba repetir su traumático relato ante múltiples instancias, minimizando el impacto emocional del sistema legal.

Esta justicia adaptada a la infancia permite que la evaluación del caso se realice desde una perspectiva de vulnerabilidad interseccional. Esto significa que el juez no solo valorará el hecho violento en sí, sino cómo interactúan factores como la discapacidad, la edad o el entorno social para ofrecer una respuesta judicial mucho más precisa y personalizada.

Participación activa sin barreras de edad

Otro avance significativo que cuenta con el beneplácito del Poder Judicial es la eliminación de criterios rígidos de edad para que un menor sea escuchado. La reforma propone que el interés superior del menor se determine a través de su participación efectiva en todas las decisiones que le afecten, adaptando el lenguaje y el entorno a su grado de desarrollo.

Este cambio supone transitar de un modelo donde el niño era un objeto de protección asistencial a uno donde se le reconoce como un sujeto de derechos pleno. El CGPJ considera que esta evolución es coherente con los tratados internacionales y refuerza la legitimidad de las decisiones judiciales, al estar estas mejor fundamentadas en la realidad vivida por la infancia.

Hacia un marco jurídico de protección integral

Aunque el informe del CGPJ incluye sugerencias técnicas para mejorar la seguridad jurídica del sistema sancionador, la valoración global es de un apoyo decidido. La reforma de la Lopivi se percibe como una herramienta necesaria para blindar los derechos de los niños y adolescentes en un entorno cada vez más complejo.

En conclusión, el aval del Consejo General del Poder Judicial consolida una visión donde la infancia y la adolescencia se sitúan en el centro del sistema legal. La combinación de rigor científico, agilidad institucional y un entorno empático garantiza que la protección frente a la violencia no sea solo una declaración de intenciones, sino una realidad operativa en los juzgados españoles.