CIFAS avisó de la pasividad de Marruecos antes del asalto

La seguridad nacional en la frontera sur no se vio comprometida por una sorpresa técnica, sino por un escenario que la inteligencia militar española ya había previsto con precisión. Documentos recientemente desclasificados del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) confirman que el Estado Mayor de la Defensa recibió alertas tempranas sobre la pasividad táctica de las autoridades marroquíes. Este comportamiento, lejos de ser accidental, se vinculaba directamente con el malestar diplomático en Rabat ante los movimientos geopolíticos de España en el Magreb.

Geopolítica y el factor argelino en la crisis fronteriza

El análisis del CIFAS subraya que el deterioro de la vigilancia en las fronteras de Ceuta no fue un fenómeno aislado. Los analistas militares detectaron un profundo descontento en el Majzén —la élite de poder en Marruecos— motivado por la agenda exterior de la Moncloa, específicamente por la visita oficial del presidente Pedro Sánchez a Argelia. Este contexto sugiere que la gestión de los flujos migratorios se utilizó como una herramienta de presión política.

El informe desclasificado, titulado bajo las siglas INTREP (Intelligence Report), advertía que era «casi seguro» que la situación derivaría en un caos de seguridad pública, haciendo inevitable la intervención de las Fuerzas Armadas para restaurar el orden en la ciudad autónoma. La inteligencia militar española ya señalaba a primera hora de aquel 30 de junio que el despliegue del Ejército sería la única solución ante la inacción de la gendarmería vecina.

Divergencias en el control: El contraste entre Ceuta y Melilla

Uno de los puntos más reveladores del documento es la disparidad de criterios aplicada por Marruecos en sus diferentes fronteras terrestres con España. Mientras que en Melilla se mantenía una actitud activa y colaboradora en la contención de entradas, en Ceuta la realidad era diametralmente opuesta. El CIFAS documentó una permisividad absoluta que facilitó transgresiones masivas tanto por vía marítima como terrestre.

  • Ceuta: Colapso operativo con miles de entradas y una respuesta marroquí calificada de negligente.
  • Melilla: Incremento moderado de intentos, pero con una gendarmería marroquí cumpliendo funciones de bloqueo.
  • Islas y Peñones: Alerta máxima en el Archipiélago de Chafarinas ante la posibilidad de ocupaciones inminentes por grupos civiles marroquíes.

El impacto de la jurisprudencia española en la frontera

Además de los factores diplomáticos, la inteligencia militar apuntó a una causa interna española que debilitó la capacidad de respuesta de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE). Una sentencia del Tribunal Supremo, que limitaba la posibilidad de realizar rechazos en frontera para quienes accedían a nado, actuó como un efecto llamada técnico.

Esta limitación jurídica, sumada a la conveniencia estratégica de Marruecos, creó la «tormenta perfecta». El informe sugiere que, si bien las autoridades marroquíes no impulsaron activamente la oleada en un inicio, sí permitieron que ocurriera, esperando a que finalizara la Festividad del Trono para retomar un control más riguroso de sus efectivos en la zona.

Conclusiones de la inteligencia militar

El análisis final del CIFAS deja poco margen para la ambigüedad: Marruecos utilizó la vulnerabilidad fronteriza de Ceuta para explotar sus intereses estratégicos. La advertencia sobre la pasividad de las fuerzas marroquíes pone de manifiesto la complejidad de la cooperación bilateral, que a menudo queda supeditada a los vaivenes de la política regional y a los gestos diplomáticos hacia otros actores del norte de África.

En definitiva, la crisis de Ceuta no solo fue un reto logístico y humanitario, sino un recordatorio de que la inteligencia militar detectó las grietas de la seguridad mucho antes de que el asalto se hiciera efectivo, identificando la negligencia fronteriza como una extensión de la estrategia exterior marroquí.