La maquinaria electoral se ha puesto en marcha con una intensidad estadística nunca antes vista en la democracia española. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), bajo la dirección de José Félix Tezanos, ha diseñado una operación demoscópica de dimensiones masivas para las próximas elecciones generales del 29 de noviembre. Con un objetivo de 45.000 entrevistas, este estudio no solo busca captar la intención de voto, sino que establece un nuevo estándar en el gasto y volumen de la investigación pública preelectoral.
Un presupuesto millonario para la mayor encuesta de la historia
Aunque el organismo no ha desglosado el coste final de este estudio específico, identificado como el número 3584, proyecciones basadas en convenios anteriores sugieren una inversión que roza los dos millones de euros. Tomando como referencia el Barómetro de Vivienda 2026, donde cada entrevista telefónica se valora en unos 48 euros incluyendo costes de diseño y supervisión, la macroencuesta del 29-N alcanzaría los 2,16 millones de euros. Esta cifra refleja la magnitud de un despliegue que parece haber sido activado de forma extraordinaria, ya que no figuraba de manera explícita en la planificación anual del CIS.
Este incremento presupuestario se apoya en una estructura financiera robusta. Cabe recordar que el organismo contó con un presupuesto base superior a los 12 millones de euros, reforzado posteriormente con transferencias de crédito millonarias autorizadas por el Consejo de Ministros para cubrir necesidades técnicas y estudios de campo.
El salto cuantitativo: un 54% más que en 2023
Para entender la escala de lo que se está ejecutando, es necesario mirar hacia atrás. En las generales de julio de 2023, el CIS realizó 29.201 entrevistas, una cifra que ya se consideraba excepcionalmente alta. El actual proyecto de 45.000 entrevistas supone un incremento del 54%, distanciándose de forma radical de cualquier estándar previo. La comparativa con el sector privado es todavía más llamativa:
- Las encuestadoras privadas suelen trabajar con muestras que oscilan entre las 1.000 y 3.500 entrevistas para sus barómetros nacionales.
- El CIS multiplica por más de diez el tamaño muestral habitual de firmas como Sigma Dos.
- Este volumen permite un análisis territorial micro, con un mínimo de 300 encuestas por provincia (excepto en las ciudades autónomas).
Logística y metodología: el sistema CATI al límite
El trabajo de campo, que comenzó discretamente a principios de octubre y se extenderá hasta el 7 de noviembre, utiliza el sistema de entrevistas telefónicas asistidas por ordenador (CATI). Esta metodología permite una recopilación de datos ágil y un control estricto de las cuotas de sexo y edad necesarias para garantizar la representatividad. Para absorber tal carga de trabajo, el CIS ha tenido que ampliar su capacidad operativa, elevando su plantilla de encuestadores hasta los 300 profesionales mediante acuerdos con empresas públicas como Tragsatec.
El calendario es estratégico. Al finalizar las entrevistas 22 días antes de la cita con las urnas, el organismo dispondrá de una radiografía profunda de la sociedad española justo antes de que se inicie el tramo decisivo de la campaña, proporcionando una ventaja informativa sustancial sobre el comportamiento del electorado en provincias clave.
La sombra de la precisión y el sesgo político
El despliegue no está exento de controversia. La gestión de José Félix Tezanos ha sido objeto de críticas recurrentes por parte de la oposición y de diversos analistas demoscópicos debido a las discrepancias entre sus pronósticos y los resultados finales de las urnas. Un ejemplo reciente fue la «encuesta flash» de 2023, que otorgaba una ventaja al PSOE que finalmente no se materializó, resultando el PP como la fuerza más votada.
Sin embargo, el organismo defiende la validez científica de sus macro-muestras, argumentando que solo con estos volúmenes es posible reducir el margen de error en un sistema electoral provincial como el español. La gran incógnita es si este gasto récord de recursos públicos se traducirá en una mayor exactitud o si volverá a abrir el debate sobre la neutralidad de las instituciones públicas en periodos electorales.
Hacia un escenario de hiper-información electoral
Con el estudio 3584, el CIS no solo busca predecir un ganador, sino analizar las preferencias políticas de sectores demográficos que suelen quedar invisibilizados en encuestas de menor tamaño. La cantidad de datos que se generarán permitirá desglosar el voto por ocupación, nivel de estudios y hábitat con una precisión quirúrgica. En última instancia, el 29-N no solo será una prueba para los partidos políticos, sino un examen definitivo para la metodología y la credibilidad del principal organismo sociológico del país.
