La tensión institucional entre el Gobierno de Canarias y el Estado ha alcanzado un punto de ebullición tras la gestión del crucero MV Hondius. Fernando Clavijo, presidente autonómico, ha manifestado abiertamente su malestar con la administración de Pedro Sánchez, denunciando un modelo de relación que, a su juicio, ignora las competencias y la capacidad técnica del archipiélago. Según el líder canario, la toma de decisiones unilaterales durante la crisis sanitaria del hantavirus ha dejado al descubierto una falta de lealtad que pone en entredicho el carácter federal del Estado.
Una autonomía bajo sospecha: El trato desigual de Moncloa
Para Clavijo, la gestión política de Madrid sugiere una visión sesgada de la arquitectura territorial española. El presidente canario sostiene que el Gobierno central actúa bajo las premisas de un Estado federal únicamente cuando le conviene, excluyendo a Canarias de este esquema de colaboración mutua. La percepción de ser tratados como «indocumentados» ha calado hondo en el Ejecutivo regional, especialmente tras ver cómo se ignoraban sistemáticamente las advertencias de los expertos sanitarios isleños.
La frustración de Clavijo no solo radica en la jerarquía de las decisiones, sino en el desprecio técnico. El presidente defiende que en las islas existe un conocimiento profundo y especializado que fue descartado por el Estado durante los días de incertidumbre que rodearon al atraque del buque en Tenerife. Este escenario ha generado un sentimiento de indefensión ante lo que consideran una imposición externa que no tuvo en cuenta los protocolos locales de seguridad.
Opacidad y riesgos sanitarios en la gestión del hantavirus
Uno de los puntos más críticos de la denuncia de Clavijo reside en la falta de transparencia informativa. El mandatario canario apunta a una «ocultación deliberada» por parte del Ejecutivo de Sánchez, mencionando específicamente el caso de un pasajero estadounidense que, tras presentar un resultado positivo débil, fue evacuado sin que se comunicara adecuadamente a las autoridades locales. Este tipo de incidentes, sumados a la ausencia de tests PCR para el resto de los viajeros, alimentaron la ansiedad de una administración que se sentía responsable de la salud pública de sus ciudadanos sin tener las herramientas informativas necesarias.
- Descoordinación internacional: No se explicaron los motivos por los cuales el barco no fue intervenido en Cabo Verde.
- Vacío informativo: La negativa a compartir datos epidemiológicos críticos durante el fondeo del crucero.
- Acciones legales: Los servicios jurídicos de la comunidad autónoma ya evalúan posibles recursos ante la justicia por la forma en que se procedió.
Clavijo ha admitido que la presión de ver un «muro informativo» por parte del Estado le llevó a reaccionar con dureza, intentando incluso prohibir la entrada del buque a través de la Autoridad Portuaria. Aunque reconoce que aquel enfado pudo ser un error táctico, lo justifica como una respuesta natural ante la impotencia de no poder proteger a la población canaria frente a un operativo que el Estado decidió centralizar de forma absoluta.
Relaciones rotas: El impacto en el gabinete ministerial
El conflicto ha dejado secuelas personales y políticas profundas. La relación con el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, parece estar irremediablemente dañada. Clavijo no oculta su decepción con su predecesor en el cargo, a quien acusa de una falta de lealtad que difícilmente podrá ser olvidada. El choque también se ha extendido a la ministra de Sanidad, Mónica García, tras un polémico episodio relacionado con la filtración de comunicaciones privadas sobre la posible presencia de roedores en la embarcación.
La crítica se extiende a la presencia de varios ministros en el puerto de Granadilla que, según Clavijo, carecían de competencias directas en el asunto, sugiriendo que su participación tuvo más tintes políticos que operativos. El presidente insular insiste en que su único motor ha sido la seguridad de los canarios, alejándose de cualquier interés electoralista y lamentando que el Gobierno de España haya preferido una estrategia de salvación impuesta en lugar de una colaboración real con las instituciones de las islas.
En conclusión, el episodio del crucero con hantavirus no solo ha sido un reto sanitario, sino un catalizador de la crisis de confianza entre el archipiélago y Madrid. La sensación de que Canarias es tratada como una colonia administrativa y no como un socio en la gestión del Estado marca un nuevo y difícil capítulo en la legislatura de Fernando Clavijo.
