Comín niega las denuncias de acoso y critica a la Eurocámara

Contraofensiva jurídica ante las filtraciones de la Eurocámara

El escenario político en Bruselas se ha visto sacudido por la firme respuesta de Toni Comín, eurodiputado de Junts, quien ha decidido pasar a la ofensiva legal frente a las acusaciones de acoso sexual y psicológico publicadas recientemente. Comín no solo ha desmentido los hechos de forma categórica, sino que ha puesto bajo la lupa el rigor de los procedimientos internos del Parlamento Europeo, denunciando una vulneración sistemática de sus derechos de defensa.

La controversia surge tras la difusión de informaciones que apuntan a una resolución preliminar de la Eurocámara favorable a un exasistente. Ante esto, el representante catalán ha advertido que iniciará acciones legales contra aquellos que han vertido «denuncias falsas» con el único propósito de dañar su reputación. Según el político, el proceso se ha llevado a cabo de espaldas a su persona, sin una instrucción formal que permita el contraste de versiones.

Irregularidades procesales y falta de notificación oficial

Uno de los puntos más críticos en el argumento de Comín es la ausencia de comunicación oficial. El eurodiputado sostiene que se ha enterado de la supuesta resolución a través de los medios de comunicación y no por los canales institucionales. Para su equipo de defensa, esto supone una quiebra del proceso de contradicción de las partes, un principio jurídico esencial que habría sido ignorado en esta fase preliminar.

Comín defiende la existencia de pruebas y testigos sólidos que desmentirían el relato acusatorio. Además, introduce un matiz relevante sobre la relación laboral con el denunciante, asegurando que la persona en cuestión no formaba parte de su equipo de asistentes, lo que invalidaría parte del contexto en el que se asientan las reclamaciones presentadas ante el Parlamento.

Claves de la defensa de Toni Comín

  • Inexistencia de procedimiento: El eurodiputado afirma que la Eurocámara no ha abierto nunca un proceso de instrucción formal donde él haya podido declarar.
  • Testimonios de descargo: Asegura disponer de evidencias suficientes para demostrar que las acusaciones carecen de base fáctica.
  • Denuncia por difamación: El equipo jurídico de Comín ya estudia querellas contra los responsables de las filtraciones y los autores de las denuncias.
  • Cuestionamiento del vínculo: Se niega que el denunciante tuviera una relación de asistencia parlamentaria directa con el representante de Junts.

Este nuevo capítulo añade una capa de complejidad a la situación de los representantes independentistas en Europa. Mientras la filtración sugiere que los testimonios recabados por la cámara son «creíbles», la defensa de Comín apuesta por judicializar el caso fuera del ámbito parlamentario para limpiar su nombre. La batalla reputacional y legal solo acaba de empezar, con el foco puesto en si el Parlamento Europeo activará finalmente un protocolo de sanción o si el caso quedará archivado por falta de garantías procesales.

En definitiva, lo que se presenta como un conflicto laboral y ético en el seno de la delegación de Junts, ha escalado hasta convertirse en un desafío frontal a los mecanismos de investigación internos de la Eurocámara, los cuales, según el afectado, han sido utilizados como herramientas de castigo político sin respeto a la presunción de inocencia.