La Comisión del Bicentenario de Goya aún no se ha reunido

El Bicentenario de Goya en punto muerto: Cuatro meses de parálisis administrativa

A pesar de la relevancia histórica que supone el 200 aniversario del fallecimiento de Francisco de Goya en 2028, la maquinaria institucional parece haberse detenido poco después de arrancar. Aunque el Consejo de Ministros dio luz verde a la creación de la Comisión Nacional para esta conmemoración el pasado 3 de febrero, el órgano colegiado aún no ha celebrado su primera sesión. Esta inactividad, que ya se prolonga por más de 120 días, contrasta con la urgencia que el Ministerio de Cultura mostró inicialmente para coordinar este evento de proyección internacional.

La información, obtenida a través de una consulta al Portal de Transparencia, revela un escenario de estancamiento burocrático. Hasta la fecha, no se ha llevado a cabo la reunión constitutiva del Pleno, lo que bloquea automáticamente la designación de vocalías, la formación de la Comisión Ejecutiva y la activación de los comités especializados. Sin esta estructura base, el proyecto carece de la operatividad necesaria para transformar las intenciones en acciones concretas sobre el legado del genio de Fuendetodos.

Presupuestos inciertos y una estructura pendiente de validación

Uno de los factores determinantes en este letargo es la ausencia de una partida presupuestaria específica. El Ministerio de Cultura ha vinculado la dotación económica de la efeméride a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2026, lo que deja al Bicentenario en una situación de interinidad financiera. Esta falta de recursos tangibles impide avanzar en la contratación de servicios o en la ejecución de las fases iniciales de la programación cultural.

En cuanto a la gobernanza de este ambicioso proyecto, el diseño institucional es de alto nivel, pero actualmente solo existe sobre el papel:

  • Presidencia de Honor: Ostentada por Sus Majestades los Reyes.
  • Presidencia del Gobierno: A cargo de Pedro Sánchez para liderar el órgano.
  • Vicepresidencias: Repartidas entre los titulares de Cultura, Asuntos Exteriores y Política Territorial.
  • Vocalías Natas: Representantes ya identificados de las principales instituciones culturales, a la espera de sumar a figuras de prestigio del ámbito privado.

Zaragoza y Madrid: El contraste entre la puesta en escena y la realidad

Resulta paradójico que, mientras la gestión administrativa se encuentra congelada, el pasado 28 de mayo se celebrara un acto solemne de presentación en la Cartuja de Aula Dei en Zaragoza. En este emplazamiento, fundamental por albergar obras de juventud del artista, el ministro Ernest Urtasun y el presidente de Aragón, Jorge Azcón, escenificaron un compromiso político que, por ahora, no se ha traducido en reuniones de trabajo efectivas.

A pesar de la parálisis central, ya se han definido los nombres que deben guiar el discurso artístico de la efeméride. El equipo de comisarios cuenta con especialistas de la talla de Concha Lomba, Alfonso Palacio (Museo del Prado), Eva Alquézar (Museo de Zaragoza) y Rocío García Ipiña. Su labor será fundamental para vertebrar las dos sedes principales de la conmemoración:

  • Madrid: El Museo del Prado profundizará en las facetas menos exploradas de la producción de Goya, mientras que la Galería de Colecciones Reales se centrará en sus primeros años en la Corte.
  • Zaragoza: Además de las exposiciones en el Palacio de la Aljafería, se proyecta el nuevo Centro Goya en la Plaza del Pilar, un espacio destinado a reivindicar la identidad aragonesa del pintor.

El desafío de una coordinación global sin fecha de inicio

La finalidad última de esta Comisión es actuar como un puente de colaboración entre administraciones nacionales e internacionales. Goya no es solo un patrimonio español, sino un referente de la modernidad pictórica mundial. Sin embargo, la demora en la constitución de los órganos de seguimiento pone en riesgo la capacidad de España para liderar una programación que debería ser el epicentro cultural de 2028.

La vigencia del mensaje de Goya —su visión crítica de la sociedad y su innovación formal— requiere una planificación que trascienda la mera declaración de intenciones. La comunidad cultural espera que el compromiso expresado en la capital aragonesa se materialice próximamente en una agenda de trabajo real, que permita que la figura de Francisco de Goya reciba el homenaje que su universalidad merece.