Defensa reconoce a los militares como profesión de riesgo

El escenario laboral de las Fuerzas Armadas españolas se enfrenta a una transformación estructural sin precedentes. El Ministerio de Defensa ha dado un paso decisivo al comprometerse formalmente a tramitar la calificación de profesión de riesgo para todos los miembros del estamento militar. Esta medida, largamente demandada por los colectivos profesionales, busca corregir una anomalía administrativa que penalizaba a los efectivos en función de su fecha de ingreso y su régimen de cotización.

Unificación de derechos para toda la escala militar

Hasta la fecha, la posibilidad de acceder a ciertos beneficios por peligrosidad estaba limitada principalmente a los militares incorporados a partir de 2011, encuadrados en el Régimen General de la Seguridad Social. Sin embargo, la nueva propuesta liderada por el departamento de Margarita Robles pretende blindar a la totalidad de los uniformados, incluyendo a los veteranos adscritos al Régimen de Clases Pasivas.

La subsecretaria de Defensa y la Dirección General de Personal han confirmado que elevarán esta petición al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. El objetivo es que la labor castrense sea reconocida bajo los mismos parámetros de peligrosidad que ya disfrutan otros cuerpos de seguridad, garantizando una equidad retributiva y de retiro que evite la existencia de militares de «primera» y de «segunda» categoría.

El impacto directo: Jubilación a los 60 años

La piedra angular de esta reforma es la implementación de coeficientes reductores en la edad de jubilación. Bajo la normativa de prevención de riesgos laborales, catalogar una actividad como de riesgo permite que sus profesionales abandonen la vida laboral activa antes de la edad legal ordinaria sin perder poder adquisitivo en su pensión.

  • Retiro anticipado: La medida permitiría situar la edad de jubilación en los 60 años, frente a los 65 o 67 del régimen común.
  • Compensación por penosidad: Reconocimiento de la toxicidad, peligrosidad o movilidad geográfica intrínseca a la misión militar.
  • Impacto en personal temporal: Se estudia cómo afectará este reconocimiento a quienes han servido bajo compromisos de corta o media duración.

Escepticismo y demandas de las asociaciones profesionales

A pesar del anuncio oficial, el clima en las asociaciones profesionales como AUME, UMT y Asfaspro es de cautela absoluta. Los representantes del personal militar temen que la propuesta se convierta en una estrategia electoralista sin recorrido real en el Boletín Oficial del Estado. Exigen, por tanto, una participación activa en el diseño del real decreto para evitar que la redacción final deje lagunas legales.

Por su parte, la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) se ha mostrado especialmente crítica ante la falta de documentación técnica que respalde la viabilidad del proyecto. Según este colectivo, el anuncio carece todavía de informes preliminares que aclaren aspectos fundamentales, como si la acogida a esta jubilación será voluntaria o qué sucederá con aquellos que abandonaron las Fuerzas Armadas antes de alcanzar la edad de retiro oficial.

Comparativa: El agravio con otros cuerpos de seguridad

La reivindicación militar se apoya en un agravio comparativo histórico. Actualmente, los miembros de las policías locales, autonómicas y nacionales ya cuentan con el reconocimiento de profesión de riesgo, lo que les otorga ventajas competitivas en sus condiciones de salida del mercado laboral. Paradójicamente, ni los militares ni la Guardia Civil gozan todavía de este estatus, a pesar de que sus funciones implican niveles similares o superiores de exposición al peligro.

La resolución de este conflicto administrativo no solo es una cuestión de justicia social para los uniformados, sino una necesidad de modernización de la carrera militar. De concretarse, España se alinearía con otros países del entorno de la OTAN donde la especificidad del trabajo castrense está protegida por marcos legales que entienden el desgaste físico y psicológico que conlleva la defensa nacional.

Hacia un horizonte legislativo incierto

Aunque la voluntad política ha sido expresada, el camino administrativo ante el ministerio de Elma Saiz se prevé complejo. La aprobación definitiva de un real decreto que regule los nuevos coeficientes reductores podría demorarse durante lo que resta de legislatura. La clave del éxito de esta medida residirá en la solidez de la memoria económica y en la capacidad de Defensa para convertir un compromiso verbal en una realidad jurídica tangible para los miles de hombres y mujeres que integran los ejércitos.