Impacto económico y disciplina: El nuevo escenario en ABANCA Riazor
El retorno del RC Deportivo a la LALIGA EA SPORTS no solo supone un reto deportivo, sino también un desafío institucional en materia de seguridad. La directiva herculina ha decidido tomar medidas drásticas para proteger la estabilidad financiera y la imagen del club, tras una etapa marcada por la acumulación de expedientes disciplinarios. La temporada previa al ascenso dejó un balance crítico: 17 denuncias por cánticos intolerantes que supusieron un coste superior a los 200.000 euros en sanciones económicas, una cifra que la entidad no está dispuesta a repetir en la máxima categoría.
La presión de los organismos reguladores ha sido el detonante final. La propuesta de la Comisión Estatal contra la Violencia de clausurar el estadio durante un mes, sumada a una multa adicional de 80.000 euros por los sucesos ocurridos tras el choque ante la UD Las Palmas, ha obligado al club a blindar la gestión de la grada Marathon Inferior. El objetivo es claro: erradicar cualquier comportamiento que derive en castigos administrativos o deportivos que lastren la competitividad del equipo.
El blindaje de Marathon Inferior: Nuevas reglas de acceso
De cara a la campaña 2026/2027, el proceso de renovación de los abonos en la zona de mayor animación sufrirá una transformación radical. El anonimato y la gestión digital dejan paso a un control de identidad exhaustivo y presencial. Cada socio deberá comparecer físicamente para validar su carné, asegurando así una trazabilidad total de quién ocupa cada asiento en este sector estratégico de ABANCA Riazor.
El nuevo protocolo establece las siguientes obligaciones para los abonados de esta grada:
- Identificación obligatoria mediante documento oficial original durante la renovación.
- Firma de un compromiso por escrito aceptando las normas de comportamiento y permanencia.
- Aceptación de controles de identidad aleatorios o sistemáticos en los tornos de acceso.
- Regulación estricta sobre la introducción de elementos como banderas, bombos o cualquier material de animación, que requerirá autorización previa del club.
Seguridad y convivencia: Una respuesta a la reincidencia
Estas restricciones no surgen de forma aislada, sino como respuesta a un historial reciente de conflictividad. En los últimos dos años, el entorno de Riazor ha sido escenario de diversas intervenciones policiales vinculadas a altercados y amenazas en los aledaños del recinto. Partidos contra rivales como el Real Zaragoza, el Atlético de Madrid o el Málaga CF terminaron con incidentes que han puesto el foco sobre los grupos organizados de animación.
Con las nuevas condiciones de uso, el Deportivo de La Coruña se reserva el derecho de retirar de forma inmediata el abono a cualquier persona que se niegue a identificarse o que exhiba mensajes de carácter violento o discriminatorio. La directiva busca así anticiparse a posibles disturbios, garantizando que el estadio sea un espacio seguro para el resto de la afición deportivista, que en su inmensa mayoría mantiene un comportamiento ejemplar.
Tensión social y rechazo de los grupos de animación
La reacción de los sectores afectados no se ha hecho esperar. Colectivos históricos como Riazor Blues y Old Faces han mostrado su frontal oposición a estas medidas, calificándolas de desproporcionadas. La tensión ha escalado fuera del ámbito administrativo con la aparición de pintadas y carteles de protesta en instalaciones vinculadas a la entidad, lo que ya ha provocado las primeras identificaciones policiales por parte de las autoridades locales.
A pesar del malestar de una parte de la grada, el club mantiene firme su postura. La vuelta a la élite del fútbol español exige un cumplimiento riguroso de la Ley del Deporte, y la entidad prefiere afrontar una crisis de relación con sus peñas antes que enfrentarse a cierres de gradas o sanciones millonarias que comprometan el futuro institucional en LALIGA EA SPORTS. El pulso entre la seguridad reglamentaria y la cultura de grada tradicional marcará el inicio de la próxima temporada en el feudo coruñés.
