Las ramificaciones del caso Koldo alcanzan al Ministerio de Industria
La investigación sobre la red de influencias liderada por Koldo García ha sumado un nuevo capítulo judicial con la declaración de Juan Ignacio Díaz Bidart. El que fuera jefe de gabinete de la exministra Reyes Maroto ha ratificado ante la Audiencia Nacional que mantuvo contactos con los responsables de la denominada trama del fuel. Esta comparecencia ante el juez Santiago Pedraz confirma que los hilos de la red no se limitaban exclusivamente al Ministerio de Transportes, sino que buscaban interlocución en otras áreas clave del Gobierno para facilitar sus operaciones comerciales.
Díaz Bidart, quien actualmente se desempeña como director de la Escuela de Organización Industrial (EOI), ha admitido que el encuentro tuvo lugar en la propia sede ministerial. Según su testimonio, la cita fue una gestión directa de Koldo García, el asesor de confianza de José Luis Ábalos, cuyo papel como «conseguidor» dentro de la estructura estatal está siendo analizado minuciosamente por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.
Un encuentro fugaz bajo la apariencia de normalidad institucional
A pesar de la relevancia del contacto, el exjefe de gabinete ha intentado restar peso a la reunión, describiéndola como un acto administrativo breve. Díaz Bidart sostuvo ante el magistrado que la conversación se prolongó apenas cinco minutos y que en ningún momento estuvo a solas con los empresarios de la trama, ya que contó con la presencia de dos funcionarios públicos del departamento. Este matiz busca reforzar la tesis de que se trató de un trámite rutinario y no de una gestión de favor oculta.
Sin embargo, el contexto de dicha reunión es lo que preocupa a los investigadores. El objetivo de los empresarios vinculados a Villafuel era obtener con urgencia la licencia de operador de hidrocarburos. Según los informes técnicos, esta acreditación era el paso necesario para poner en marcha un esquema de fraude del IVA que habría supuesto un agujero de más de 230 millones de euros para las arcas públicas. La estrategia consistía en adquirir combustible sin pagar el impuesto correspondiente para luego comercializarlo incluyéndolo en el precio final, quedándose con la diferencia.
Contradicciones y la sombra de ‘El Padrino’
La declaración de Díaz Bidart no ha estado exenta de puntos de fricción con los informes de la Guardia Civil. Mientras la UCO sitúa una reunión previa de carácter informal en el restaurante La Tragantía, donde supuestamente participaron Koldo García y el empresario Víctor de Aldama, el testigo ha negado categóricamente haber asistido a dicho encuentro. Para los investigadores, estas citas informales eran el preludio de las gestiones formales en los ministerios.
- Intermediación política: La figura de Koldo García aparece nuevamente como el puente indispensable entre el sector privado y la alta administración.
- Uso de sedes públicas: La utilización de despachos oficiales en el Ministerio de Industria otorgaba una pátina de legitimidad a las pretensiones de la trama.
- Documentación facilitada: En la reunión de febrero de 2021, Díaz Bidart habría entregado su tarjeta profesional e instado a los empresarios a formalizar los expedientes que finalmente les otorgaron la licencia.
El nombre de José Luis Ábalos sobrevuela constantemente estas actuaciones. La UCO sospecha que las referencias en las comunicaciones intervenidas a la figura de «el padrino» aluden directamente al exministro de Transportes, quien habría sido el principal valedor de las gestiones que Koldo García realizaba ante otros departamentos, como el de Industria y Turismo.
Memoria selectiva y responsabilidades políticas
Durante su comparecencia, que duró aproximadamente veinte minutos, Díaz Bidart se amparó en el volumen de trabajo de su etapa en el ministerio para justificar la falta de detalles concretos sobre la cita. Con el argumento de haber gestionado miles de reuniones durante su mandato, el actual responsable de la EOI intentó diluir la especificidad de este contacto con los empresarios investigados. Esta postura coincide con la mantenida anteriormente ante el Tribunal Supremo, donde también compareció en calidad de testigo.
El avance de la instrucción judicial pone ahora el foco en si existieron presiones superiores para que el gabinete de Reyes Maroto agilizara unos trámites que, en circunstancias normales, habrían seguido un cauce mucho más lento. La admisión de que el secretario de Organización del PSOE en aquel momento fue quien dio la instrucción directa para recibir a los empresarios añade una carga de profundidad política a un caso que sigue desvelando la permeabilidad de las instituciones ante intereses particulares.
En definitiva, la confirmación de este encuentro supone un paso más en la reconstrucción del puzle de influencias que permitía a ciertos actores empresariales navegar por la administración con una agilidad inusual, siempre bajo el paraguas de contactos políticos de primer nivel que hoy están bajo la lupa de la Audiencia Nacional.
