ERC: Críticos no logran avales contra presupuestos de Illa

La estabilidad del actual Govern de la Generalitat ha superado un obstáculo interno significativo dentro de las filas republicanas. El intento por parte del sector más ortodoxo de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) de someter a votación de la militancia el reciente pacto económico con el ejecutivo de Salvador Illa ha terminado en un estancamiento burocrático, consolidando la hoja de ruta de la actual dirección del partido.

El naufragio de la consulta interna en Esquerra

El denominado Col·lectiu Primer d’Octubre, que agrupa a las voces más críticas con la deriva estratégica de la formación, no ha conseguido movilizar el apoyo necesario para forzar un referéndum entre las bases. Para activar este mecanismo de democracia directa, la normativa interna de ERC exige el respaldo explícito de, al menos, el 10% de la militancia. En términos prácticos, esto se traducía en la obtención de 772 firmas, una cifra que la corriente disidente no ha logrado alcanzar.

Esta falta de apoyos numéricos supone un balón de oxígeno para la cúpula de la formación, que ve cómo la oposición interna pierde tracción en un momento de redefinición ideológica. El fracaso en la recogida de avales invalida cualquier posibilidad técnica de impugnar el acuerdo presupuestario mediante las urnas internas, dejando vía libre a la implementación de las políticas pactadas con el PSC.

Duras críticas a la estrategia de la cúpula

A pesar de la derrota en el plano administrativo, los críticos no han guardado silencio. A través de un comunicado reciente, el colectivo ha denunciado lo que consideran una maniobra de vaciamiento democrático por parte de la dirección de ERC. Según sus argumentos, la firma acelerada del acuerdo la semana pasada tuvo como objetivo real desactivar la consulta antes incluso de que pudiera materializarse, dejando a los afiliados ante un escenario de hechos consumados.

Los puntos de fricción señalados por la disidencia no solo afectan a la gestión económica, sino a la propia naturaleza del aliado político. Entre los principales motivos de queja destacan:

  • La supuesta falta de fiabilidad del PSC-PSOE respecto a compromisos previos adquiridos durante la investidura de Illa.
  • La preocupación por la imagen del partido al asociarse con una formación salpicada por diversos escándalos de corrupción a nivel estatal.
  • El riesgo de desdibujar el perfil soberanista de Esquerra en favor de una estabilidad institucional que consideran estéril para el proceso nacional.

Perspectivas: Una militancia dividida pero silenciada

Este episodio pone de relieve la profunda brecha interna que atraviesa Esquerra Republicana. Mientras la dirección apuesta por el pragmatismo y la incidencia en las políticas públicas desde la colaboración parlamentaria, sectores como el Primer d’Octubre alertan de una pérdida de identidad. Sin embargo, la incapacidad de reunir algo menos de 800 firmas en un censo de miles de personas sugiere que, aunque el malestar existe, la voluntad de confrontación directa con la ejecutiva todavía es minoritaria.

En definitiva, la validación tácita de los presupuestos de la Generalitat permite al Govern de Salvador Illa navegar con mayor tranquilidad en el corto plazo. Para ERC, el reto inmediato será gestionar la frustración de este sector crítico para evitar que la fractura se ensanche de cara a los próximos congresos y procesos de renovación de liderazgos que la formación tiene pendientes en su horizonte cercano.