Un escolta de Mazón sitúa su llegada al Palau a las 19:50

La investigación judicial sobre la gestión de la tragedia de la DANA en Valencia ha dado un giro significativo tras las recientes declaraciones de los servicios de seguridad. La comparecencia de los escoltas de Carlos Mazón ante el juzgado de Catarroja ha permitido reconstruir, minuto a minuto, los movimientos del entonces jefe del Consell en una jornada marcada por la falta de coordinación y las dudas sobre su paradero en las horas críticas del desastre.

El regreso al Palau: un margen de diez minutos antes de la emergencia

Según el testimonio del primer escolta que ha prestado declaración, Carlos Mazón no regresó a la sede de la Generalitat hasta las 19:50 horas. Esta precisión cronológica es vital para la causa, ya que sitúa al expresidente en el Palau apenas diez minutos antes de que se emitiera el aviso masivo a los teléfonos móviles de la población. El agente ha relatado que, tras una breve estancia en su despacho, el mandatario volvió a bajar rápidamente para dirigirse al Centro de Coordinación de Emergencias.

El relato de los hechos indica que la estancia de Mazón en la sede del gobierno valenciano fue extremadamente breve. Tras indicar a su equipo de seguridad «ahora bajo y nos vamos», la comitiva abandonó el edificio aproximadamente a las 20:00 horas, o incluso unos minutos antes, con el objetivo de llegar a l’Eliana, punto neurálgico del control de la crisis.

El vacío en la seguridad: el almuerzo y la tarde del 29 de octubre

Uno de los puntos más relevantes de la declaración judicial ha sido la confirmación del periodo en el que el expresidente permaneció sin acompañamiento oficial. Tras los actos institucionales de la mañana, Mazón se dirigió a pie a un céntrico restaurante de Valencia. En ese momento, despidió a sus escoltas, indicándoles que se retiraran mientras él acudía a la cita privada. Durante este intervalo, el coche oficial permaneció estacionado en el Palau de la Generalitat.

La dinámica de la tarde, según el testimonio, se organizó de la siguiente manera:

  • A las 19:15 horas, los escoltas se encontraban repostando los vehículos oficiales cuando recibieron el aviso de que el chófer personal de Mazón iba a recogerlo.
  • Hacia las 19:35 horas, el equipo de seguridad regresó al Palau para esperar al expresidente.
  • A las 19:50 horas, se produce la llegada efectiva del mandatario al recinto institucional.

Cronología de una jornada de crisis: de la rutina al desastre

La jornada para el equipo de seguridad había comenzado a las 07:30 horas con una normalidad absoluta. Los primeros movimientos incluyeron el traslado de Mazón a un evento relacionado con la Sanidad Pública. Según el testigo, en aquellas primeras horas de la mañana no se tenía constancia interna de la magnitud de la emergencia meteorológica que se avecinaba sobre la provincia de Valencia.

Tras el regreso del almuerzo y el breve paso por el Palau a última hora de la tarde, el traslado final hacia el Cecopi se realizó bajo una presión creciente. En el vehículo oficial viajaba también el asesor Josep Lanuza, mientras que la jefa de prensa, Maite Gómez, se incorporó al trayecto durante el camino. La comitiva llegó finalmente a l’Eliana a las 20:30 horas, momento en el que el dispositivo de seguridad dio por finalizada su misión de escolta directa al considerar que el centro era ya un entorno seguro.

Implicaciones judiciales de los nuevos testimonios

Estas declaraciones se enmarcan en la instrucción que dirige la magistrada de Catarroja para depurar responsabilidades en la gestión de una catástrofe que segó 230 vidas. Los horarios aportados por los escoltas son fundamentales para contrastar las versiones ofrecidas anteriormente por otros cargos investigados, como la exconsellera de Justicia e Interior, Salomé Pradas, y su entonces número dos, Emilio Argüeso.

La precisión de estos datos ayuda a la justicia a entender el tiempo de reacción real de la cúpula política valenciana frente a los avisos técnicos de la Confederación Hidrográfica del Júcar y la AEMET. La declaración pone de manifiesto que, mientras la provincia se enfrentaba a una situación límite, los movimientos del máximo responsable autonómico estuvieron marcados por entradas y salidas que ahora la justicia analiza bajo lupa.