España gana a Bielorrusia y roza los cuartos del Europeo

La selección española de fútbol sala ha consolidado su posición de liderazgo en el Europeo de Fútbol Sala 2026 tras imponerse con autoridad a Bielorrusia por un marcador de 2-0. Con este resultado, el combinado dirigido por Jesús Velasco pone un pie en los cuartos de final, demostrando una madurez táctica que compensó la falta de acierto de cara a portería en tramos específicos del encuentro disputado en tierras bálticas.

El camino hacia los cuartos de final: Un grupo bajo control

Tras el brillante debut frente a Eslovenia, España afrontaba este segundo duelo con la intención de cerrar virtualmente su clasificación. La victoria deja a la heptacampeona de Europa en una situación privilegiada; el pase matemático a la siguiente ronda podría confirmarse incluso antes de la última jornada si los resultados de terceros acompañan. No obstante, el equipo español ya mira de reojo su próximo compromiso contra Bélgica, donde el objetivo será asegurar la primera plaza del grupo.

El dominio español fue la tónica dominante desde el pitido inicial. Con una presión alta y una circulación de balón fluida, los jugadores españoles encerraron a una Bielorrusia que solo pudo resistir gracias a las paradas de su guardameta, Luksha. Sin embargo, la insistencia nacional encontró su premio antes de cumplirse el minuto seis, cuando Mellado inauguró el marcador tras una gran acción colectiva, dotando de cierta calma al juego español.

Defensa de hierro y la irrupción de David Novoa

A pesar del control absoluto, el marcador corto mantenía cierta incertidumbre. Bielorrusia, lejos de rendirse, buscó sus opciones mediante contraataques rápidos que obligaron a intervenir a Chemi. El portero español, titular en esta ocasión, respondió con solvencia ante las llegadas de Kozel y Yakubov, demostrando la profundidad de plantilla que posee España en todas sus líneas.

Uno de los momentos críticos del partido se vivió justo antes del intermedio. Una vaselina de Shvedko superó a Chemi, pero Antonio Pérez apareció de forma providencial para sacar el balón bajo los palos, evitando un empate que hubiera sido injusto por lo visto sobre el parqué. Tras el descanso, la sentencia llegó gracias al talento individual:

  • David Novoa firmó una de las jugadas del torneo con un regate seco que desarboló a la defensa rival.
  • Su potente disparo raso batió a Luksha para establecer el 2-0 definitivo.
  • El gol supuso el estreno anotador del joven jugador zamorano en una Eurocopa, reafirmando el relevo generacional del equipo.

Asignatura pendiente: La eficacia goleadora

Si algo evitó que el resultado fuera más abultado fue el infortunio con los postes y la falta de definición en los últimos metros. Jugadores como Rivillos y Cortés estrellaron balones en la madera, evidenciando que, aunque el volumen de juego ofensivo es altísimo, la puntería será un factor determinante cuando el nivel de los rivales aumente en las eliminatorias directas.

Incluso con la superioridad numérica al final del encuentro por una expulsión bielorrusa, el marcador no se movió. La gestión de los minutos finales fue impecable, impidiendo que Bielorrusia generase peligro real incluso cuando intentaron el juego de cinco con portero-jugador de forma tardía. España sale reforzada anímicamente, con la portería a cero y con la sensación de ser uno de los bloques más sólidos de este Europeo que se celebra entre Eslovenia, Letonia y Lituania.

Conclusión: Una España pragmática y competitiva

En definitiva, la victoria ante Bielorrusia confirma que la selección española sabe sufrir y dominar a partes iguales. Aunque la falta de gol pudo generar nerviosismo, la solidez defensiva y la calidad individual de jugadores como Novoa y Mellado marcan la diferencia. El equipo de Velasco camina con paso firme, consolidándose como una de las máximas favoritas para levantar el trofeo continental el próximo mes, siempre y cuando logre pulir esa efectividad ante la meta contraria que se resistió en esta segunda jornada.