Un hito histórico para la democracia: la Constitución de 1978 bate récords
España se prepara para vivir una jornada de profunda relevancia institucional. El próximo 17 de febrero, las Cortes Generales se vestirán de gala para celebrar que nuestra actual Carta Magna ha alcanzado los 47 años de vigencia. Este hecho no es una efeméride cualquiera; supone el momento exacto en el que el texto de 1978 supera en longevidad a la Constitución de 1876, consolidándose como la norma fundamental más duradera de la historia española.
El acto, que tendrá lugar en el Hemiciclo del Congreso de los Diputados a las 12:30 horas, estará presidido por el Rey Felipe VI. La presidenta de la Cámara Baja, Francina Armengol, ya ha comunicado la organización de esta sesión solemne a los diversos portavoces parlamentarios, subrayando el carácter extraordinario de una cita que reúne a diputados y senadores en una sesión conjunta de las Cortes Generales.
Superando el legado de la Restauración Borbónica
Hasta la fecha, el récord de permanencia lo ostentaba la Constitución de 1876, un texto que marcó la época de la Restauración y que se fundamentaba en el sistema de ‘turnismo’ político. Sin embargo, aquel marco legal nació en un contexto de soberanía compartida muy distinto al actual. La Constitución de la Transición, refrendada por el pueblo español, ha demostrado una resiliencia notable frente a los cambios sociales y políticos de las últimas cuatro décadas.
A pesar de su extensa vida, la Carta Magna española se caracteriza por su estabilidad y rigidez, habiendo experimentado únicamente tres modificaciones estructurales en casi medio siglo de historia:
- La adaptación para permitir el sufragio de ciudadanos extranjeros en elecciones municipales.
- La reforma del artículo 135 para garantizar el principio de estabilidad presupuestaria exigido por la Unión Europea.
- La reciente y significativa actualización del artículo 49 para eliminar el término «disminuido» y dignificar el trato a las personas con discapacidad.
El regreso del Monarca al Palacio de la Carrera de San Jerónimo
La presencia de Felipe VI en el Congreso supone su regreso a la cámara tras hitos recientes de gran calado dinástico y político. La última vez que el Jefe del Estado presidió una sesión plenaria fue a finales de noviembre de 2023, con motivo de la apertura de la actual legislatura. Pocas semanas antes, el palacio fue testigo del juramento constitucional de la Princesa Leonor al alcanzar su mayoría de edad, un acto que garantizó la continuidad institucional de la Corona.
El persistente boicot de los bloques nacionalistas
No obstante, la solemnidad del acto se verá previsiblemente empañada por la ausencia de diversos sectores políticos. Las formaciones de corte nacionalista e independentista han adelantado su intención de no participar en la conmemoración. Partidos como ERC, Junts, Bildu y el PNV, junto a sectores de la izquierda plurinacional, mantienen su postura de rechazo a los actos presididos por el Monarca.
Este alejamiento institucional no es nuevo, pues ya se manifestó recientemente en el Parlamento Europeo durante el aniversario de la adhesión de España a la UE. Los argumentos de estas formaciones oscilan entre sus convicciones republicanas y un rechazo frontal al marco constitucional vigente, al que consideran ajeno a sus aspiraciones políticas territoriales. Pese a estas ausencias, el acto del 17 de febrero reafirmará la fortaleza del sistema parlamentario español en su etapa más extensa de paz y estabilidad legal.
Conclusión: Una madurez democrática sin precedentes
La conmemoración de esta longevidad constitucional pone de relieve la capacidad de España para mantener un consenso básico a pesar de las lógicas tensiones políticas. El hecho de que la Constitución de 1978 sea hoy el texto más veterano de nuestra historia es, ante todo, un síntoma de madurez democrática y una prueba de que el diálogo iniciado hace 47 años sigue siendo el pilar fundamental de la convivencia nacional.
