Con el aterrizaje del avión real en el aeropuerto MacDonald-Cartier de Ottawa, comienza una de las giras internacionales con mayor carga simbólica para Felipe VI. Esta visita oficial, la primera que realiza como monarca al país norteamericano, no solo busca consolidar la presencia de las empresas españolas en el exterior, sino que representa un cierre de ciclo personal para el jefe del Estado. Acompañado por el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, el Rey despliega una agenda que equilibra la alta diplomacia con la nostalgia de su juventud.
El regreso emocional al Lakefield College School
Posiblemente el punto más emotivo del itinerario sea la visita programada al Lakefield College School. Han pasado cuatro décadas desde que un joven Príncipe de Asturias cursara allí el antiguo COU entre 1984 y 1985. Este retorno el próximo jueves 21 no es un mero acto protocolario; supone un encuentro con su propia historia y con sus compañeros de promoción, en un entorno que fue fundamental para su formación académica y personal fuera de las fronteras españolas.
Aunque el monarca ya visitó Canadá en años posteriores por motivos como la Expo de Vancouver en 1986 o eventos energéticos en Montreal, esta es la primera vez que vuelve a las aulas de Lakefield con la investidura de Rey de España, subrayando el vínculo histórico y afectivo que mantiene con la educación canadiense.
Estrategia económica: El foco en Toronto
El núcleo duro de la jornada del miércoles se traslada a Toronto, el centro neurálgico de las finanzas en el país. Bajo el liderazgo del ministro Carlos Cuerpo y la secretaria de Estado de Comercio, Amparo López Senovilla, la delegación española busca abrir nuevas puertas para la inversión. El objetivo es claro: fortalecer las relaciones comerciales en un contexto de incertidumbre global donde Canadá se posiciona como un socio estratégico fiable.
La agenda en la ciudad incluye:
- Participación en un encuentro empresarial de alto nivel con líderes de diversos sectores.
- Reuniones estratégicas con fondos de inversión y autoridades locales.
- Contacto directo con la colonia española residente en el país para conocer de cerca sus necesidades y éxitos.
Diplomacia y excelencia cultural
El marco institucional queda definido por el encuentro en Rideau Hall con la gobernadora general, Mary Simon, representante de la Corona en territorio canadiense. Esta recepción formal, que incluye una cena en honor a la delegación española, asienta las bases de una cooperación política que ha visto un incremento notable de intensidad en los últimos meses.
En el plano cultural, la visita adquiere un matiz literario de gran relevancia. Felipe VI entregará en la Universidad Victoria el III Premio Internacional Joan Margarit de Poesía a la aclamada escritora Margaret Atwood. Este acto, que contará con la presencia de Luis García Montero como director del Instituto Cervantes, simboliza el puente intelectual que une ambas naciones a través de las letras y la excelencia creativa.
Una delegación de primer nivel
Para asegurar el éxito de esta misión polifacética, el Rey cuenta con un equipo de asesores y expertos de máxima confianza. Entre los asistentes que integran la comitiva española destacan:
- Camilo Villarino, jefe de la Casa del Rey.
- Alfredo Martínez Serrano, embajador de España en Canadá.
- Carmen Castiella, consejera diplomática de la Casa de Su Majestad.
- Representantes del Gobierno canadiense como el ministro de Transportes, Steve Mackinnon, y la comisionada jefa de Comercio, Sarah Wilshaw.
Este viaje oficial se perfila como un hito en la política exterior española, logrando amalgamar los intereses económicos del presente con las raíces académicas que forjaron la visión internacional del actual monarca.
