Rubén Gisbert pide anular la instrucción y recusar a la juez

Giro drástico en la causa de la DANA: Denuncian una instrucción judicial viciada

El procedimiento judicial que busca esclarecer las responsabilidades tras la catástrofe del 29 de octubre de 2024 ha dado un vuelco inesperado. La representación legal de diversas familias damnificadas, encabezada por el letrado Rubén Gisbert, ha formalizado una petición de nulidad de pleno derecho sobre todo lo actuado hasta la fecha. Esta medida no solo cuestiona la validez de las diligencias, sino que pone bajo el foco la imparcialidad de la magistrada Nuria Ruiz Tobarra, titular del Juzgado de Instrucción de Catarroja, solicitando su recusación inmediata.

La base de este desafío procesal reside en la presunta quiebra de la independencia judicial. Según el escrito presentado, el desarrollo de la causa habría estado marcado por una serie de anomalías que comprometen la objetividad necesaria en un caso de tal magnitud social y humana. La defensa argumenta que el proceso ha perdido su naturaleza garantista, transformándose en una instrucción que arrastra vicios de origen difíciles de subsanar sin reiniciar las actuaciones desde el momento en que la juez asumió el mando.

La sombra de una instrucción paralela: Injerencias y peritajes lingüísticos

Uno de los puntos más críticos de la denuncia radica en la supuesta participación de terceros ajenos al juzgado en la toma de decisiones. Se apunta directamente a la presencia activa del cónyuge de la magistrada, también miembro de la carrera judicial en otra demarcación, durante fases clave del procedimiento. Los testimonios y evidencias aportadas sugieren que esta figura habría intervenido en interrogatorios y formulado preguntas a los comparecientes, una práctica que la ley prohíbe taxativamente por suponer una usurpación de funciones.

Para reforzar esta tesis, la acusación ha recurrido a un análisis léxico y sintáctico de las resoluciones judiciales. El estudio sugiere que los autos no habrían sido redactados por una única mano, detectando discrepancias de estilo que apuntarían a una especie de «dirección colegiada» en la sombra. Este hallazgo, de confirmarse, supondría una vulneración flagrante del principio del juez predeterminado por la ley, invalidando cualquier resolución dictada bajo este esquema de trabajo irregular.

Filtraciones mediáticas y el debate sobre la competencia nacional

La estrategia de recusación también pone énfasis en la gestión de la información confidencial. Se denuncia una supuesta revelación de secretos, donde detalles sensibles de las declaraciones habrían llegado a diversos medios de comunicación en tiempo real. La inacción de la magistrada ante estas filtraciones, a pesar de las advertencias verbales registradas, es interpretada por la defensa como una forma de complicidad necesaria que favorece el juicio mediático sobre el rigor jurídico.

  • Denuncia de sesgo ideológico en la selección de las administraciones investigadas.
  • Crítica a la exclusión de preguntas relacionadas con la gestión de la Confederación Hidrográfica del Júcar y la Delegación del Gobierno.
  • Impugnación de la expulsión de partes personadas que mostraron posturas críticas en el ámbito público.

Asimismo, el escrito plantea una cuestión de competencia territorial. Dado que la tragedia de la DANA afectó a múltiples comunidades autónomas y causó víctimas en Valencia, Castilla-La Mancha y Andalucía, la defensa sostiene que la causa debe ser elevada a la Audiencia Nacional. Esta petición se ampara en la necesidad de una visión global de los hechos que supere el ámbito puramente regional, garantizando una investigación unificada sobre los fallos de coordinación a nivel estatal y la posible activación del Nivel III de Protección Civil.

Argumentos jurídicos: El camino hacia la tutela judicial efectiva

En el plano normativo, la solicitud se fundamenta en la Ley Orgánica del Poder Judicial. Se invocan las causas de recusación por enemistad manifiesta y por el vínculo matrimonial con intervinientes no autorizados. El objetivo final es salvaguardar el derecho fundamental a la tutela judicial efectiva, evitando que el proceso quede empañado por sospechas de parcialidad que podrían invalidar una futura sentencia.

La resolución de este conflicto procesal es vital para las víctimas, quienes exigen una justicia transparente. Si se admite la nulidad, el caso regresaría a su punto de partida, pero bajo una nueva dirección que asegure el respeto escrupuloso a los derechos constitucionales de todas las partes involucradas en esta compleja trama de responsabilidades civiles y penales.