Tercer grado para el etarra condenado a 1.000 años de cárcel

La gestión de las competencias penitenciarias en el País Vasco atraviesa un momento de alta sensibilidad política y social. Recientemente, el Departamento de Justicia del Gobierno Vasco ha ratificado una decisión que reabre el debate sobre la progresión de grado en condenados por terrorismo. Esta medida afecta directamente a dos figuras clave dentro de la memoria judicial de la organización ETA: Juan Antonio Olarra Guridi y Xabier Zabalo Beitia.

Cambios en el régimen de semilibertad para antiguos mandos de ETA

El paso al tercer grado penitenciario supone una transición hacia la semilibertad, permitiendo a los internos abandonar el centro penitenciario durante el día bajo ciertas condiciones. En esta ocasión, la administración autonómica ha aplicado esta medida a dos reclusos que cumplen sus penas en la prisión de Martutene, situada en Guipúzcoa.

Esta decisión no ha pasado inadvertida para el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite), entidad que ha actuado como principal altavoz de la noticia. Según los datos facilitados, la evolución en el tratamiento penitenciario de estos reclusos responde a criterios administrativos que la justicia vasca ha validado recientemente, pese al impacto que estas medidas generan en el entorno de las víctimas.

Olarra Guridi: De una condena milenaria a la progresión de grado

El historial de Juan Antonio Olarra Guridi es uno de los más extensos en la crónica judicial de la banda. Como antiguo jefe del aparato militar, sobre él pesan múltiples sentencias que, de forma acumulativa, superan los 1.000 años de cárcel. Sin embargo, su camino hacia la flexibilización del régimen no es nuevo:

  • Desde el año pasado, el interno ya disfrutaba de salidas puntuales mediante la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario.
  • Esta herramienta legal permite combinar elementos de distintos grados, facilitando una resocialización progresiva.
  • La actual concesión del tercer grado formaliza una situación de semilibertad que ya se venía gestando con anterioridad.

El pulso judicial por el régimen de Xabier Zabalo

Diferente es la trayectoria de Xabier Zabalo Beitia en cuanto a su estabilidad administrativa. Su acceso al régimen de semilibertad ha estado marcado por una serie de idas y venidas en los juzgados. Aunque el Gobierno vasco ya había intentado promover su progresión de grado a principios de 2025, la intervención de la Fiscalía frenó el proceso.

Tras un recurso judicial que revocó su libertad condicional inicial, Zabalo tuvo que reingresar en el centro penitenciario. La nueva resolución del ejecutivo regional vuelve a situarlo en la fase de tercer grado, lo que subraya la firmeza de la administración vasca en su política de reinserción, a pesar de la vigilancia constante de los órganos de justicia centrales y la Fiscalía.

Contexto de la política penitenciaria en Euskadi

Desde que se transfirieron las competencias de prisiones, el País Vasco ha buscado implementar un modelo propio que prioriza la vía de la reinserción. No obstante, cada movimiento relacionado con presos con delitos de sangre es analizado con lupa por los colectivos de víctimas y los partidos de la oposición, quienes cuestionan si se cumplen los requisitos de arrepentimiento y colaboración necesarios para acceder a estos beneficios.

La situación de estos dos terroristas confirma la tendencia de la autonomía en la gestión de su censo de reclusos, manteniendo el foco en el cumplimiento de los plazos legales y las directrices del tratamiento penitenciario moderno, en un escenario donde la justicia y la sensibilidad social a menudo entran en conflicto.