Gobierno compra solo 26 viviendas para víctimas de la DANA

La brecha entre las promesas institucionales y la realidad sobre el terreno tras una catástrofe natural suele medirse en cifras de ejecución presupuestaria. En el caso de la DANA que devastó Valencia en 2024, los datos revelan una parálisis administrativa preocupante: el Gobierno central solo ha logrado invertir el 8% de los fondos destinados a la adquisición de viviendas para los damnificados, dejando un rastro de incertidumbre en las zonas más golpeadas.

Un presupuesto millonario con ejecución mínima

A pesar de contar con una partida inicial de 25 millones de euros diseñada para ofrecer soluciones habitacionales urgentes, la gestión estatal se ha cerrado con un gasto real de apenas 1,96 millones de euros. Esta diferencia abismal entre lo proyectado y lo ejecutado ha cristalizado en la compra de tan solo 26 viviendas en toda la provincia de Valencia, una cifra que resulta simbólica dada la magnitud del desastre que dejó a miles de personas en situación de vulnerabilidad.

La justificación oficial ante este bajo rendimiento del programa se ampara en la supuesta falta de solicitudes de nuevos realojos. Sin embargo, el cierre de la convocatoria en septiembre de 2025 ha dado paso a una reestructuración legal. Mediante un real decreto ley, el Ejecutivo ha optado por redirigir el remanente presupuestario hacia la rehabilitación de edificios y la promoción de vivienda asequible sobre suelo municipal, admitiendo implícitamente que el plan de compra directa no cumplió con las expectativas iniciales.

La paradoja de Paiporta: el olvido de la zona cero

Uno de los puntos más controvertidos de esta gestión es la distribución geográfica de los inmuebles adquiridos. Mientras que el municipio de Riba-Roja de Turia concentra el 84% de las operaciones (con 22 viviendas compradas), localidades que sufrieron un impacto devastador han quedado fuera del mapa de ayudas estatales directas.

  • Paiporta: Considerada el epicentro de la tragedia con 56 fallecidos, no ha recibido ni una sola vivienda del plan estatal.
  • Catarroja: Solo se ha formalizado la compra de un inmueble por un valor aproximado de 80.500 euros.
  • Sollana y Sot de Chera: Han recibido una atención mínima, con apenas dos y una vivienda respectivamente.

Esta desigualdad territorial genera interrogantes sobre los criterios de selección y la capacidad de respuesta en los municipios donde el desbordamiento del barranco del Poyo causó los daños más profundos. La ausencia de adquisiciones en Paiporta contrasta drásticamente con la inversión realizada en Riba-Roja, donde el precio de los inmuebles ha oscilado entre los 52.000 y los 94.500 euros.

Alternativas y planes de choque regionales

Ante la limitada respuesta del programa estatal, la Generalitat Valenciana ha intentado cubrir el vacío mediante el Plan Especial de Vivienda Dana. Este enfoque autonómico parece haber priorizado una estrategia más diversificada, centrándose tanto en la compra directa como en el alquiler y la construcción industrializada.

Hasta la fecha, las ayudas al alquiler han alcanzado a más de 1.300 familias, cubriendo la totalidad de las peticiones que cumplían con el marco normativo. Además, se han puesto en marcha proyectos para la edificación de 100 viviendas industrializadas en localidades como Albal, Torrent y Utiel, con una inversión que supera los 21 millones de euros. Este modelo busca acelerar los tiempos de entrega, algo vital para familias que han pasado meses en soluciones temporales o convivencias forzosas.

Conclusión: el reto de la reconstrucción real

El balance de la intervención estatal deja un sabor agridulce. Si bien el marco legal se ha flexibilizado para no perder los fondos, la lentitud inicial en la compra de viviendas subraya las dificultades de la administración para responder con agilidad a crisis de gran escala. La reconstrucción de Valencia no solo depende de la disponibilidad de crédito, sino de una logística habitacional que llegue realmente a quienes lo perdieron todo en la noche más oscura de su historia reciente.