El Informe de la IGAE: Sombras en la Gestión de Infraestructuras en Murcia
Un exhaustivo informe de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) ha puesto bajo el foco judicial la gestión de los proyectos ferroviarios en la Región de Murcia durante la etapa de José Luis Ábalos. El documento, que ya se encuentra en manos del magistrado que instruye el caso Koldo en la Audiencia Nacional, disecciona un proceso de adjudicación marcado por decisiones administrativas que los entes de control califican de irregulares.
El eje central de la investigación se sitúa en un contrato unificado destinado al soterramiento de las vías en la estación de Murcia y Barriomar, sumado a las obras en la zona de Nonduermas. Este macroproyecto contó con un presupuesto de ejecución que ascendió a los 208,5 millones de euros, distribuidos de forma desigual entre los tramos de la estación principal y las pedanías periféricas.
Inusual Rapidez Administrativa y el Peso de la Subjetividad
Uno de los hallazgos más sorprendentes del órgano fiscalizador es la inusual celeridad con la que se tramitó el expediente. En un lapso de tan solo cinco días en julio de 2018, el proyecto recibió todas las aprobaciones, supervisiones y el replanteo necesario para avanzar. Esta velocidad administrativa contrasta con la complejidad técnica de una obra de tal envergadura.
Además, la IGAE subraya que la adjudicación no se basó en criterios puramente económicos, sino en juicios de valor subjetivos. Este método, que guarda paralelismos con otros contratos bajo sospecha en Barcelona, permitió que la puntuación técnica fuera tan determinante que anuló la competencia basada en el ahorro para las arcas públicas. Las empresas rivales se quedaron sin opciones reales, ya que la distancia en puntos otorgada por los evaluadores era imposible de recortar mediante una mejora del precio.
La Paradoja de los Sobrecostes: De la Excelencia a la Modificación
El análisis de Hacienda revela una contradicción flagrante en el desarrollo del contrato. La empresa adjudicataria fue puntuada con una calificación de «muy bueno» respecto a su conocimiento del terreno y del proyecto. No obstante, inmediatamente después de la formalización del acuerdo, presentó una serie de reservas técnicas que cuestionaban la viabilidad de la ejecución inicial.
Estas alegaciones sirvieron de base para aprobar un incremento del gasto de 31,3 millones de euros. Según la Intervención, esta ampliación presupuestaria vulneró la normativa vigente, ya que se justificó en la descontaminación de suelos, un factor que ya aparecía detallado en los planos y documentos originales. Por tanto, no concurría la condición de imprevisibilidad que exige la ley para modificar al alza un contrato público.
Incumplimiento de la Normativa y Elusión de Ahorros
La auditoría es tajante en sus conclusiones: Adif debería haber optado por la resolución del contrato en lugar de autorizar el aumento del presupuesto. Los peritos de Hacienda sugieren que la estructura de estas modificaciones se diseñó meticulosamente para no exceder el umbral del 20% del contrato original, una barrera legal que habría activado controles más estrictos.
- Se evitó la aplicación de la baja económica inicial del 33,8%.
- Se utilizaron informes de descontaminación preexistentes para inflar el gasto final.
- Se priorizaron criterios técnicos subjetivos sobre la eficiencia financiera.
Conclusión: El Impacto Judicial en la Contratación Pública
Este informe de la IGAE aporta una base sólida para que la justicia determine si existió una voluntad deliberada de favorecer a ciertas empresas a través de la manipulación de los mecanismos de contratación. La gestión de las infraestructuras ferroviarias en Murcia queda así vinculada a una trama de presunta corrupción que cuestiona el rigor administrativo y la transparencia en el uso de los fondos destinados al desarrollo del transporte en España.
