La seguridad de las mujeres bajo protección telemática se sitúa nuevamente en el centro del debate público. El Ministerio de Igualdad ha salido al paso de las recientes críticas vertidas por el Tribunal de Cuentas, asegurando que el sistema de pulseras antimaltrato Cometa opera hoy con una estabilidad técnica superior a etapas anteriores. A pesar de los señalamientos sobre irregularidades en contratos pasados, la administración subraya que la prioridad sigue siendo la eficacia operativa en la prevención de feminicidios.
Seguridad reforzada: La respuesta de Igualdad al Tribunal de Cuentas
Tras la publicación de un informe del órgano fiscalizador que mencionaba «graves deficiencias» en la gestión de los dispositivos entre 2018 y 2023, el departamento dirigido por Ana Redondo ha defendido la robustez actual del servicio. Según fuentes ministeriales, el sistema ha superado las turbulencias derivadas del cambio de adjudicataria, consolidándose como una herramienta estable y segura para la geolocalización de agresores machistas.
La clave de esta defensa reside en un dato incontestable aportado por el ministerio: hasta el momento, ninguna mujer portadora del dispositivo Cometa ha sido asesinada por su agresor. Esta estadística se utiliza como el principal indicador de éxito, por encima de los retos logísticos o contractuales que conlleva gestionar una tecnología de tal complejidad en tiempo real.
Evolución tecnológica y precisión en la geolocalización
El sistema Cometa, que forma parte de la arquitectura de protección en España desde el año 2009, ha experimentado una transformación técnica significativa. Las mejoras no se limitan solo a la duración de la batería de las pulseras, sino también a la precisión de los sistemas de GPS y radiofrecuencia utilizados para monitorizar el cumplimiento de las órdenes de alejamiento.
- Mayor autonomía: Los nuevos dispositivos reducen la frecuencia de carga, minimizando ventanas de vulnerabilidad.
- Precisión satelital: Mejora en la triangulación para evitar falsos positivos y falsas alarmas en zonas urbanas densas.
- Ampliación de cobertura: El servicio ya no solo se limita a la violencia de género tradicional, sino que se ha extendido al ámbito de la violencia sexual.
Gestión de alertas y crecimiento del servicio
El volumen de trabajo detrás de las pantallas es masivo. Mensualmente, el sistema gestiona aproximadamente 74.800 alertas. Cada uno de estos avisos activa un protocolo de actuación inmediata que debe ser comunicado a las autoridades judiciales para determinar si existe un quebrantamiento de condena. Este flujo constante de información exige una plataforma sin caídas de servicio, algo que Igualdad garantiza tras finalizar la fase de transición entre proveedores.
En cuanto al alcance del programa, las cifras demuestran una tendencia al alza en su implementación judicial. Para junio de 2024, se registraron 3.763 agresores monitorizados y 4.056 víctimas protegidas. Proyecciones recientes sugieren que esta cifra seguirá aumentando, consolidando el uso de la vigilancia telemática como una medida cautelar preferente para los juzgados de violencia sobre la mujer.
Nuevos mecanismos de supervisión y control
Para evitar que se repitan las incidencias señaladas por el Tribunal de Cuentas en años previos, la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género ha instaurado un plan de seguimiento específico desde septiembre de 2024. Este nuevo marco de control busca actuar como una auditoría interna continua, permitiendo identificar fallos en el sistema antes de que afecten a la seguridad de la víctima.
En conclusión, aunque el sistema Cometa enfrenta el desafío de gestionar una tecnología que nunca es infalible al 100%, la administración central sostiene que los niveles actuales de protección activa son los más altos de su historia. La apuesta por la innovación constante y la supervisión rigurosa de las empresas adjudicatarias se presentan como las únicas vías para mantener la confianza en una herramienta que, literalmente, salva vidas a diario.
