Illa: El autogobierno de Cataluña está en juego el 29-N

El escenario político de cara al próximo 29 de noviembre se presenta como una encrucijada determinante para el futuro competencial de Cataluña. Según ha manifestado recientemente el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, la cita con las urnas no solo decidirá una mayoría parlamentaria, sino la supervivencia y el respeto al modelo de autogobierno catalán. Durante la presentación del Informe Autogovern 2025 en el Palau Centelles, el jefe del Ejecutivo ha subrayado que existe una amenaza latente de recentralización que podría erosionar décadas de construcción institucional.

Un cambio de paradigma: De la queja al rigor institucional

Illa ha propuesto un giro estratégico en la forma de entender la soberanía autonómica, alejándose de las dinámicas de conflicto para centrarse en la eficiencia administrativa. En lugar de alimentar lo que denomina la «cultura de la queja», el presidente aboga por un ejercicio del poder basado en la responsabilidad. Este enfoque implica que la Generalitat debe liderar soluciones reales en ámbitos críticos como la fiscalidad, la vivienda, la gestión de emergencias y la seguridad pública.

Para el mandatario, la fortaleza de Cataluña no reside en la confrontación estéril, sino en el despliegue riguroso de sus facultades legales. En este sentido, ha identificado tres pilares fundamentales para el futuro inmediato:

  • Colaboración institucional frente a la búsqueda sistemática del choque con el Estado.
  • Uso de la razón y el derecho para blindar las competencias frente a intentos de limitación.
  • Ampliación de la presencia de Cataluña en el exterior con una diplomacia sólida y profesional.

Ejemplos de soberanía: Vivienda y Código Civil propio

Lejos de los debates abstractos, Illa ha puesto sobre la mesa ejemplos tangibles de cómo la autonomía mejora la vida de la ciudadanía. Uno de los puntos más destacados ha sido la singularidad del Código Civil catalán, que permite implementar herramientas jurídicas únicas en España, como la compra compartida de vivienda. Según el presidente, este es el camino para demostrar que el éxito autonómico no es solo una cuestión de identidad, sino una ventaja competitiva en la gestión de servicios públicos.

Asimismo, el despliegue de los Mossos d’Esquadra y la capacidad de legislar en educación e infraestructuras son muestras de un modelo que Illa define como «casi federal». Este entramado institucional, construido a lo largo de 50 años, es lo que, a su juicio, se encuentra bajo un «riesgo real» ante planteamientos políticos que niegan la diversidad del Estado español.

El legado de Tarradellas como brújula política

Al recordar la inminente efeméride del regreso de Josep Tarradellas del exilio, Salvador Illa ha trazado un paralelismo entre la ambición de aquel momento y los retos actuales. En 1977, Cataluña tuvo que reconstruir sus instituciones desde la nada; hoy, el desafío es defender esa estructura frente a corrientes que buscan simplificar la realidad plurinacional de España.

La conclusión del presidente es nítida: no se puede gobernar España de espaldas a la riqueza que aporta el autogobierno de Cataluña. La elección del 29-N será, en última instancia, un plebiscito sobre si el futuro Gobierno central mantendrá la lealtad al despliegue autonómico o si, por el contrario, iniciará un ciclo de ataques directos a la capacidad de decisión de la Generalitat.