Ineco: Jésica Rodríguez viajó con Ábalos sin autorización

El proceso judicial que investiga el entorno del exministro José Luis Ábalos ha revelado nuevas e inquietantes fisuras en los protocolos de control de las empresas públicas. Durante la reciente declaración ante el Tribunal Supremo, Josefa Pérez, responsable en Ineco, ha arrojado luz sobre una gestión administrativa plagada de anomalías en torno a la figura de Jésica Rodríguez, cuya vinculación con el antiguo titular de Transportes está bajo estricto escrutinio.

Irregularidades en el proceso de selección y supervisión

Uno de los puntos más críticos del testimonio de Pérez reside en la admisión de que la incorporación de Rodríguez a la plantilla de Ineco no cumplió con los estándares de transparencia exigidos. Según la gerente, el reclutamiento se apartó drásticamente del cauce ordinario, evidenciando una falta de rigor que ahora la justicia intenta esclarecer. La funcionaria recordó incluso el momento de la firma del contrato, un acto en el que estuvo presente Koldo García, figura central en las investigaciones de la trama.

A pesar de que inicialmente se intentó proyectar una imagen de normalidad laboral, la realidad administrativa interna contaba una historia diferente. Aunque la empleada cumplía aparentemente con sus tareas en una primera fase, la implementación de un nuevo sistema de seguimiento de trabajo en enero de 2020 comenzó a exponer las dificultades para monitorizar su actividad real. Además, se reveló un detalle simbólico de la falta de control: el equipo informático proporcionado por la empresa para fines profesionales terminó, por confesión propia de la interesada, en manos de una amistad ajena a la institución.

El enigma de los viajes oficiales y la financiación opaca

La declaración judicial ha confirmado que Jésica Rodríguez acompañó a Ábalos en, al menos, 13 desplazamientos oficiales sin contar con el permiso preceptivo de su empleador. Esta ausencia de autorización supone una infracción grave de los reglamentos de Ineco, ya que la trabajadora abandonaba su puesto sin justificación documental mientras figuraba en delegaciones de alto nivel ministerial.

  • Vacío documental: De los 13 viajes registrados, en 8 de ellos se desconoce totalmente quién asumió los costes.
  • Uso de privilegios: La acompañante accedió a servicios de acceso restringido, como las salas de autoridades en aeropuertos, reservadas para personalidades del Estado.
  • Ausencia en registros: A pesar de su presencia física constante, su nombre fue omitido sistemáticamente en las declaraciones de gastos oficiales de la comitiva.

Auditoría interna: una labor de rastreo exhaustiva

Para llegar a estas conclusiones, el actual Ministerio de Transportes tuvo que movilizar a un equipo de funcionarios que analizó una ingente cantidad de información. El rastreo de más de 17.000 folios y centenares de expedientes permitió confirmar que la estancia de Rodríguez en la delegación no dejó huella en el erario público de forma directa, lo que ha disparado las sospechas sobre posibles contrapartidas económicas o vías de financiación externas no declaradas.

Esta falta de trazabilidad financiera es la que ha llevado al magistrado del Supremo a profundizar en la agenda personal del exsecretario de organización del PSOE. El objetivo es determinar si estos viajes forman parte de un patrón de beneficios irregulares obtenidos durante su etapa al frente de la cartera ministerial, utilizando la estructura de empresas como Ineco para dar cobertura a situaciones personales que eluden cualquier tipo de fiscalización administrativa.

Consecuencias de una gestión sin fiscalización

Lo que este caso pone de manifiesto no es solo una conducta individual, sino la vulnerabilidad de las instituciones públicas frente a presiones políticas externas. La declaración de Josefa Pérez confirma que, a pesar de las herramientas de control existentes, los mecanismos de compliance fallaron al permitir que una empleada se ausentara repetidamente para viajar con un ministro sin que saltaran las alarmas de Recursos Humanos.

La investigación continúa centrada en descifrar quién pagó realmente los hoteles y traslados de Jésica Rodríguez. Mientras el ministerio admite su desconocimiento sobre el origen de los fondos en la mayoría de los casos, la sombra de la corrupción y el uso indebido de influencias se alarga sobre una etapa de la gestión de infraestructuras que ahora se revisa bajo el microscopio de la justicia ordinaria.