El escenario jurídico de José Antonio Urrutikoetxea, alias Josu Ternera, ha experimentado un vuelco decisivo en territorio francés. El Tribunal de Apelación de París ha dictado este jueves una sentencia absolutoria en el que representaba el último proceso judicial del exdirigente de ETA en el país vecino. Esta resolución no solo cierra su historial en las cortes galas, sino que actúa como el resorte definitivo para activar los mecanismos de entrega a las autoridades españolas.
El fin de la vía judicial en Francia
La magistrada encargada del caso comunicó la absolución de Ternera tras evaluar los cargos de pertenencia a banda armada relativos al periodo comprendido entre finales de 2002 y mayo de 2005. Aunque la fiscalía sostenía que el histórico dirigente mantenía su actividad dentro de la estructura de ETA durante esos años, el dictamen judicial ha considerado que las pruebas presentadas no eran concluyentes para sustentar una condena penal.
Con este fallo, se agotan los obstáculos procesales que retenían al investigado en Francia por causas propias de esa jurisdicción. A partir de este momento, el foco se desplaza totalmente hacia la Audiencia Nacional en Madrid, donde se le reclama por diversos delitos de especial gravedad cometidos durante su trayectoria en la organización terrorista.
Pruebas insuficientes y rastros biológicos
Durante la vista celebrada el pasado mes de abril, el debate se centró en la presencia de rastros biológicos de Urrutikoetxea en infraestructuras logísticas de la banda. Los argumentos de la acusación se basaban principalmente en:
- Hallazgos de huellas dactilares y ADN en viviendas de seguridad ubicadas en las localidades de Lourdes y Villeneuve sur Lot.
- La supuesta convivencia con figuras clave de la logística militar, como Peio Eskisabel y José Manuel Ugartemendía, ambos arrestados en la primavera de 2005.
- Documentación y elementos materiales que situaban al acusado en la órbita de los pisos francos tras su huida de España.
Sin embargo, la defensa logró neutralizar estas evidencias argumentando la falta de una conexión directa y continuada con la actividad delictiva durante el tramo temporal analizado, lo que finalmente ha conducido a su exoneración en este proceso específico.
El regreso pendiente a la justicia española
La absolución en París no supone, ni mucho menos, la libertad total para Josu Ternera. El trasfondo de este juicio se remonta a 2002, año en el que abandonó su escaño en el Parlamento Vasco para pasar a la clandestinidad. Su huida estuvo motivada por la reactivación de la causa que investiga su presunta responsabilidad en el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza, un ataque que dejó un trágico balance de once víctimas mortales.
España lleva décadas esperando este momento administrativo. Una vez resueltas las responsabilidades penales en Francia, el proceso de entrega debería agilizarse, permitiendo que el exdirigente etarra comparezca ante los tribunales españoles para responder por las acusaciones de crímenes de lesa humanidad y atentados terroristas que aún pesan sobre él.
