Jupol exige la dimisión de Marlaska por el caso DAO en Interior

Crisis en Interior: La movilización sindical que pone en jaque a la cúpula policial

La tensión en las instituciones de seguridad del Estado ha alcanzado un punto de no retorno. El sindicato Jupol ha trasladado su indignación desde las comisarías hasta las puertas del Ministerio del Interior, exigiendo de forma tajante el cese inmediato de Fernando Grande-Marlaska y del director de la Policía, Francisco Pardo. Esta protesta no es un evento aislado, sino la respuesta directa a una de las crisis éticas más profundas que ha enfrentado la Policía Nacional en su historia reciente: el denominado «caso DAO».

Lo que comenzó como una denuncia interna ha derivado en un proceso judicial que investiga al ex director adjunto operativo, José Ángel González, por presuntos delitos de agresión sexual y acoso. Para los representantes de los agentes, la permanencia de los responsables políticos es insostenible tras revelarse que el máximo mando uniformado pudo haber utilizado recursos públicos para encubrir comportamientos criminales contra una subordinada.

El fallo de los mecanismos de control y la desconfianza institucional

Uno de los puntos más críticos señalados durante las movilizaciones es el colapso de los canales de denuncia internos. El hecho de que una inspectora de la Policía Nacional haya decidido ignorar los protocolos de su propia institución para acudir directamente a la vía judicial es, según Jupol, la prueba definitiva de que el sistema está viciado. La desprotección percibida por la víctima pone en evidencia que los protocolos contra el acoso de los que presume el Ministerio no ofrecen garantías reales cuando el investigado pertenece a la élite del cuerpo.

  • Falta de confianza: La víctima solicitó que sus pruebas fuesen analizadas por la Guardia Civil, evitando así cualquier posible manipulación interna.
  • Encubrimiento sistémico: Se investiga la participación de asesores cercanos en el blindaje del exDAO frente a las acusaciones iniciales.
  • Uso de recursos: La querella detalla el uso de viviendas oficiales y vehículos del cuerpo para facilitar los encuentros y coaccionar a la denunciante.

Responsabilidad política y el polémico decreto de la DANA

El malestar sindical se ve agravado por las decisiones administrativas tomadas desde el despacho de Marlaska. Jupol denuncia una «estratagema legal» utilizada para prorrogar el mandato del ahora dimitido DAO a través de un decreto destinado inicialmente a las ayudas por la DANA. Bajo la justificación de que su figura era indispensable para la coordinación de la emergencia, se mantuvo en el cargo a un mando que, según las investigaciones, ya estaba bajo la sombra de la sospecha.

Esta decisión es vista por los agentes como una negligencia política grave. «No estamos ante un error administrativo, sino ante una voluntad clara de mantener una estructura de poder a pesar de las señales de alarma», sostienen desde el sindicato. La responsabilidad de haber avalado y mantenido en la cúspide a figuras hoy investigadas por malversación de caudales públicos y lesiones psíquicas recae, según los manifestantes, directamente sobre el ministro.

El impacto humano: Una víctima bajo el foco y filtraciones interesadas

Más allá de las dimisiones exigidas, el caso ha dejado al descubierto las carencias en la protección de datos y la integridad de los denunciantes. Tras la dimisión de González, la identidad de la inspectora fue filtrada en diversos grupos policiales, aumentando su estado de vulnerabilidad. El entorno de la víctima describe una situación de «hundimiento emocional» provocado no solo por la agresión denunciada, sino por la presión ambiental que sugiere que la continuidad del Gobierno depende de su testimonio.

La actual dirección en funciones ha intentado mitigar el daño ofreciendo escolta oficial, una medida que llega tarde para un sector de la escala básica que ve cómo la transparencia brilla por su ausencia. La solicitud de que la Guardia Civil verifique grabaciones y registros telefónicos es el último clavo en el ataúd de la credibilidad de los mecanismos de control interno de la Policía Nacional bajo la gestión actual.

Conclusión: Un horizonte de reforma o ruptura

El «caso DAO» ha dejado de ser un asunto judicial para convertirse en un termómetro del estado ético del Ministerio del Interior. Las protestas de Jupol reflejan un divorcio profundo entre la base operativa y la dirección política. La resolución de este conflicto no solo depende de lo que dictaminen los juzgados de Madrid, sino de la capacidad del Ejecutivo para asumir responsabilidades políticas en una estructura que, hoy por hoy, se percibe como fracturada y falta de ejemplaridad.