El rol de facilitador: Koldo García y la entrega física de contratos
La comparecencia de Koldo García ante el Tribunal Supremo ha dejado una confesión central para entender el «caso mascarillas»: su participación directa y personal en el flujo de ofertas comerciales. El que fuera asesor de confianza en el Ministerio de Transportes ha admitido que no se limitó a una gestión administrativa, sino que entregó personalmente la oferta de la empresa Soluciones de Gestión al entonces subsecretario de Transportes, Jesús Gómez. Este acto, lejos de ser un hecho aislado, sitúa a García en el epicentro de una red de distribución de material sanitario que alcanzó los niveles más altos de la administración.
Según el testimonio del investigado, su figura actuó como un nexo estratégico entre proveedores y diversos estamentos del Estado. García sostiene que su actividad respondía a una demanda masiva de material por parte de múltiples carteras ministeriales y gobiernos autonómicos, quienes acudían a él buscando soluciones rápidas ante el desabastecimiento global de 2020. En este escenario, el exasesor asegura que su correo electrónico se convirtió en un buzón de ofertas de todo tipo, las cuales reenviaba de forma sistemática a sus contactos institucionales.
Un hub de influencias entre ministerios y comunidades autónomas
La influencia de las gestiones de Koldo García no se detuvo en la sede de Transportes. Durante su declaración, subrayó que el ministerio del Interior y los gobiernos autonómicos de Canarias y Baleares también formaron parte del circuito de receptores de las propuestas que él manejaba. Esta «omnipresencia» del asesor facilitó que la trama vinculada a Víctor de Aldama lograra contratos que sumaron cerca de 60 millones de euros en adjudicaciones públicas.
- Distribución de propuestas a carteras estratégicas como Sanidad e Interior.
- Intermediación directa con ejecutivos regionales para la compra de material.
- Gestión de stock masivo que coincidía con las necesidades oficiales antes de su publicación.
La coincidencia de las cifras: El enigma de los 8 millones de mascarillas
Uno de los puntos más críticos del interrogatorio fue la sospechosa sincronización entre la oferta de la trama y los pedidos oficiales. Resulta llamativo que la empresa Soluciones de Gestión presentara una propuesta por 8 millones de mascarillas el 16 de marzo, una semana antes de que Puertos del Estado formalizara exactamente esa misma cifra en su orden de compra. Koldo García justificó esta precisión alegando que el volumen de necesidad del Gobierno era una información de dominio público en aquel momento, aunque sus respuestas ante el fiscal dejaron abierta la duda sobre una posible filtración de información privilegiada.
Incluso ante la petición de 19 años de cárcel que pesa sobre él, García mantuvo un tono desafiante al explicar cómo se saltaron protocolos de seguridad aérea para traer el material. Relató que, ante el «bloqueo burocrático», ideó un sistema para utilizar aviones de pasajeros como cargueros de emergencia, colocando las cajas de mascarillas en los asientos y asegurándolas con cinturones de seguridad, una práctica que inicialmente estaba prohibida pero que él forzó para acelerar los tiempos.
Vínculos logísticos y el cierre del stock de la trama
La relación con Víctor de Aldama también fue objeto de escrutinio. García admitió un contacto constante, aunque lo enmarcó exclusivamente en la labor de Aldama como consultor para la aerolínea Air Europa. Sin embargo, los datos reflejan una eficacia comercial asombrosa: la empresa de la trama logró colocar el 99% de su stock (19,8 millones de mascarillas de un total de 20 millones) a administraciones públicas bajo gestión del mismo signo político.
En conclusión, el relato de Koldo García ante el Supremo intenta dibujar la imagen de un gestor pragmático en tiempos de crisis, pero sus confesiones sobre la entrega manual de contratos y la precisión milimétrica de las cifras refuerzan las tesis de la acusación sobre la existencia de un canal preferencial y poco transparente en la adjudicación de fondos públicos durante la pandemia.
