Dimisión en Sumar: Laura Moreno denuncia injusticias

La estabilidad de Movimiento Sumar vuelve a tambalearse tras la salida de una de sus figuras clave en la estructura orgánica. Lo que inicialmente se presentó como una marcha por motivos personales ha derivado en una denuncia pública de calado institucional. La hasta ahora secretaria de Organización, Laura Moreno, ha puesto fin a su etapa en la formación liderada por Yolanda Díaz dejando tras de sí un rastro de acusaciones que apuntan directamente a la gestión interna y al trato humano dentro del partido.

Crisis de liderazgo y denuncias de comportamientos preocupantes

El núcleo del conflicto reside en una carta remitida al grupo coordinador donde Moreno detalla una serie de injusticias y faltas de respeto sistemáticas. Sin embargo, el dato más alarmante que aporta la exsecretaria es la existencia de una investigación interna abierta contra la actual líder de la formación, Lara Hernández. Según el testimonio de Moreno, este proceso habría sido impulsado por seis dirigentes de alto nivel que habrían sido testigos de conductas inapropiadas hacia el personal del partido.

Este escenario de tensión no se limita a roces personales, sino que describe un ambiente de aislamiento político. La dimisionaria asegura haber sido apartada progresivamente de sus funciones por mantener posturas coherentes con los compromisos fundacionales de la organización, lo que terminó derivando en un severo deterioro de su salud mental, una situación que, según sus palabras, comparten otros integrantes del proyecto.

Discrepancias territoriales: El eje de la fractura

La gestión de las alianzas y la expansión territorial han sido los principales puntos de fricción entre Moreno y la dirección encabezada por Hernández. La exsecretaria de Organización señala que se impusieron criterios verticales en procesos clave para la supervivencia del partido en las regiones. Entre los conflictos destacados se encuentran:

  • La parálisis de las asambleas constituyentes en diversos territorios, frenando el crecimiento orgánico desde las bases.
  • Desavenencias estratégicas en la configuración de coaliciones electorales en comunidades como Andalucía y Castilla y León.
  • Falta de consenso en la interlocución política con otras fuerzas soberanistas, como los encuentros mantenidos en Bilbao con Bildu.
  • La decisión unilateral de no cubrir la vacante en la coconducción estatal tras renuncias previas, concentrando el poder en una sola figura.

Un goteo de bajas que debilita el proyecto de Yolanda Díaz

La renuncia de Laura Moreno no es un hecho aislado, sino que se suma a una lista de salidas que evidencian una crisis de estructura profunda. Desde la fundación de Sumar para las generales de 2023, la organización ha perdido a la mayoría de sus referentes originales. Tras los discretos resultados en las elecciones europeas, la propia Yolanda Díaz abandonó la coordinación general, aunque mantenga su rol institucional en el Gobierno.

A esta dimisión se añaden las de figuras como David Comas (Comunicación), Carlos Martín (Cocoordinador) o la salida estrepitosa de Íñigo Errejón. Este vaciado de perfiles políticos deja a la formación en una situación de vulnerabilidad extrema, donde apenas rostros como el de Ernest Urtasun sostienen la visibilidad pública de un partido que aspiraba a aglutinar a toda la izquierda alternativa.

El horizonte de la asamblea extraordinaria

Todo este ruido interno converge en una fecha clave en el calendario: la asamblea extraordinaria prevista para julio. Este cónclave debería servir para resetear la organización y definir un nuevo liderazgo, en un momento donde el nombre de la coalición y sus alianzas con IU, Más Madrid y los Comunes están bajo revisión. La denuncia de Moreno pone sobre la mesa la necesidad urgente de reformar los protocolos de convivencia interna y democracia participativa si el espacio pretende sobrevivir electoralmente.

La salida de la «número tres» confirma que el desafío de Sumar no es solo externo o electoral, sino que radica en la incapacidad de generar estructuras sólidas y entornos de trabajo saludables que eviten la fuga constante de talento político. La resolución de la investigación interna sobre los comportamientos de la dirección será determinante para la credibilidad de un proyecto que nació prometiendo una forma distinta de hacer política.