Giro judicial: Leire Díez entrega los audios íntegros para desmontar acusaciones
La defensa de la exmilitante socialista Leire Díez ha pasado a la ofensiva procesal con la entrega voluntaria de material audiovisual clave ante el Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid. Según ha confirmado la propia Díez, este movimiento busca neutralizar lo que califica como una «manipulación interesada» de sus conversaciones con el empresario Alejandro Hamlin. La entrega del metraje completo de aquella videollamada pretende contextualizar frases que, hasta ahora, se habían presentado de forma fragmentada para sugerir irregularidades.
Díez sostiene que las filtraciones previas, donde se la escuchaba interesarse por información relativa a la UCO y a altos mandos de la Guardia Civil, no reflejan el propósito real de la reunión. En este encuentro también participaron figuras como Javier Pérez Dolset y el abogado Jacobo Teijelo, un cónclave que ahora será analizado íntegramente por la autoridad judicial para determinar si existió algún tipo de trama de espionaje o si, por el contrario, se enmarca en una actividad lícita.
El mensaje de Santos Cerdán: Apoyo personal frente a distancia política
Uno de los puntos más controvertidos ha sido la relación de Díez con la cúpula del PSOE. Durante una reciente intervención mediática, la exmilitante admitió haber recibido un mensaje de texto de Santos Cerdán poco después de recuperar su libertad. No obstante, Díez ha querido desvincular este gesto de cualquier tipo de tutela política o profesional. Según su versión, se trató de un escueto mensaje de ánimo enviado en un contexto de trato personal, descartando que existiera una llamada telefónica o una coordinación de estrategias tras su detención.
Este testimonio matiza las recientes declaraciones de Cerdán ante el juez, donde el secretario de Organización reconoció dos reuniones en la sede de Ferraz durante la primavera de 2024. Mientras que el dirigente socialista afirma que la información ofrecida por Díez carecía de valor por ser ya de dominio público, ella insiste en que su acceso a la sede del partido y a cargos como Antonio Hernando no respondía a una estructura orgánica, sino a una interlocución que ahora está bajo el foco de la investigación por el caso Koldo.
Sospechas de filtración ilícita desde el seno de la Benemérita
La estrategia de Díez no solo se centra en su defensa, sino en señalar el origen de la difusión de los audios parciales. En su escrito al juzgado, apunta directamente a un individuo vinculado a la Guardia Civil como el presunto responsable de filtrar material obtenido de manera irregular. Díez argumenta que se aprovechó su situación de vulnerabilidad psicológica tras el paso por el calabozo para extraer datos que posteriormente fueron distribuidos sin autorización legal.
Al ser consultada sobre la posible implicación de estamentos superiores o del Ministerio del Interior en estas filtraciones, la investigada ha preferido hablar de «versos sueltos». No obstante, la gravedad de la acusación sobre el uso de métodos ilícitos para obtener información de su teléfono móvil añade una nueva capa de complejidad al proceso, cuestionando la cadena de custodia y la ética de ciertos sectores de la investigación.
Entre el periodismo y la militancia: El rol de Díez en cuestión
Finalmente, Leire Díez ha reiterado con firmeza que su actuación en todo momento ha estado ligada al ejercicio del periodismo y no a las denominadas «cloacas» del Estado. Niega haber percibido remuneración alguna por parte de Ferraz y atribuye la narrativa de su papel como intermediaria a una campaña de desprestigio basada en documentación que ella define como «fabricada».
Con la presentación de los audios completos, la defensa confía en que el juez pueda discernir entre una labor informativa arriesgada y una supuesta participación en maniobras corruptas. El caso entra ahora en una fase determinante donde el análisis pericial del material entregado será fundamental para confirmar o desmentir las versiones enfrentadas entre la exmilitante y la dirección nacional del PSOE.
