Leire Díez informó a la directora de la Guardia Civil

La cúpula de la Guardia Civil se encuentra en el epicentro de una controversia judicial que cuestiona la veracidad de las versiones oficiales ofrecidas en sede parlamentaria. Según los últimos avances en la investigación liderada por el juez Santiago Pedraz, existen indicios de una comunicación directa y fluida entre la exasesora socialista Leire Díez y la actual directora general del cuerpo, Mercedes González, en relación con reuniones mantenidas con agentes investigados.

El reporte inmediato: Feedback tras el encuentro con Rubén Villalba

El núcleo de la investigación se centra en los hechos ocurridos el 10 de marzo de 2025. De acuerdo con el testimonio del agente Rubén Villalba, recogido en el sumario judicial, Leire Díez no solo mantuvo un encuentro prolongado con él, sino que se encargó de transmitir los pormenores de la charla a la dirección de la Benemérita. Villalba sostiene que Díez actuó bajo una constante presión jerárquica, recibiendo llamadas «desde arriba» tanto en el trayecto de ida como en el de vuelta de su reunión.

Lo más relevante para el juez Pedraz es el supuesto informe verbal que la exasesora facilitó a Mercedes González. Según la declaración del agente, Díez contactó con la directora para darle un feedback positivo, describiendo a Villalba como un profesional sólido que contaba con un entorno de confianza. Este relato choca frontalmente con la versión de «contactos informales» defendida hasta ahora por la responsable de la institución.

Tres horas de reunión frente a la tesis de los ‘dos cafés’

Existe una discrepancia temporal significativa entre lo declarado por los protagonistas. Mientras que Mercedes González ha reiterado ante el Senado que sus encuentros con Díez se limitaron a «dos cafés» sin relevancia operativa, el sumario revela una logística mucho más compleja:

  • Duración extendida: El encuentro entre la exasesora y el guardia civil se prolongó durante casi tres horas y media.
  • Despliegue de seguridad: El agente destacó la sorpresa de Díez ante las estrictas medidas de protección y el personal que le acompañaba.
  • Mediación externa: Villalba asegura haber recibido llamadas de intermediarios confirmando que la asesora se sintió cómoda y relajada para hablar de temas sensibles.

Defensa institucional y negativa de conspiración contra la UCO

Ante la gravedad de las acusaciones que apuntan a una posible trama para desestabilizar investigaciones por corrupción, la directora general ha mantenido una postura defensiva firme. Durante su comparecencia en la Comisión de Interior, González fue tajante al asegurar que jamás ha formado parte de ninguna maniobra orquestada contra la Unidad Central Operativa (UCO).

En su argumentación, González reconoció que en una de esas citas informales, Leire Díez intentó interceder por la situación profesional de Villalba —vinculado al ‘caso Koldo’— solicitando su restitución. Sin embargo, la directora afirma que rechazó la petición de plano y que no se volvieron a tratar asuntos que afectaran a la operatividad del cuerpo o a las pesquisas judiciales en marcha.

Implicaciones para el Ministerio del Interior

Este cruce de versiones coloca al Ministerio del Interior en una situación delicada. El análisis del juez Santiago Pedraz busca determinar si estas reuniones tenían como objetivo real interferir en las causas de corrupción que salpican al entorno del Gobierno. La diferencia entre un encuentro casual de carácter personal y una vía de comunicación jerárquica para monitorizar a agentes investigados es la clave que definirá el futuro judicial de este caso.

Por ahora, la investigación continúa desgranando los oficios remitidos por la propia Guardia Civil, mientras la oposición parlamentaria exige una mayor transparencia sobre qué se habló realmente en esos trayectos donde, según el agente Villalba, el teléfono de la exasesora no dejaba de sonar con llamadas provenientes de las altas esferas del poder.