Andalucía mantiene 3.000 desalojados por borrasca Leonardo

La comunidad autónoma de Andalucía se encuentra en una situación de máxima vigilancia hidrológica tras el paso de la borrasca Leonardo, un fenómeno meteorológico que ha obligado a desplazar de sus hogares a más de 3.000 personas. El foco de la emergencia se centra actualmente en la gestión de las cuencas fluviales, donde la saturación del terreno y el volumen acumulado de precipitaciones han activado todos los protocolos de seguridad ciudadana.

Emergencia hídrica: El desbordamiento de cauces y embalses

La principal preocupación de las autoridades andaluzas se ha desplazado de las nubes a los ríos. Con un suelo que ya no admite más absorción, el crecimiento de los caudales se ha vuelto crítico. Según los informes técnicos, seis ríos han alcanzado el nivel rojo de alerta, mientras que otros 18 se mantienen en niveles naranjas. Este escenario se ve agravado por la gestión de los embalses, ya que cerca de medio centenar de pantanos han iniciado maniobras de desembalse preventivo para aliviar la presión sobre las presas.

El desbordamiento del río Palmones ha sido uno de los hitos más visibles de esta jornada, provocando el corte total de la carretera CA-9209, que sirve de enlace entre Algeciras y Los Barrios. La estrategia de la Junta de Andalucía, liderada por la Consejería de Presidencia y Emergencias, se ha centrado en la anticipación y la prevención, logrando que las evacuaciones en las zonas inundables se realicen de forma ordenada antes de que el agua representara un peligro mortal para los residentes.

Grazalema y el Campo de Gibraltar: El epicentro de la lluvia

Los datos registrados por los sistemas de información hidrológica revelan cifras inusuales. La Sierra de Grazalema se sitúa como el punto geográfico más afectado, con acumulaciones que han superado los 238 litros por metro cuadrado en apenas medio día. Esta saturación extrema ha generado fenómenos poco comunes en el núcleo urbano, donde los vecinos han reportado filtraciones de agua que brotan directamente de paredes y suelos debido a la presión hidrostática del subsuelo.

  • Sierra de Luna: Registro de 185 litros acumulados.
  • San Pablo de Buceite: Más de 116 litros por metro cuadrado.
  • Jimena de la Frontera: Superando la barrera de los 114 litros.

Operativo de respuesta y parálisis de infraestructuras

Para gestionar el caos generado por Leonardo, se ha desplegado un contingente de seguridad sin precedentes recientes. Cerca de 1.200 especialistas de la Agencia de Emergencias de Andalucía (EMA) y el Plan Infoca están trabajando sobre el terreno. A este grupo se han sumado 250 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), quienes junto a la Guardia Civil, monitorizan las zonas con mayor riesgo de desprendimientos e inundaciones súbitas.

En cuanto a la movilidad, la borrasca ha forzado una parálisis casi total del sistema ferroviario andaluz. Tanto los servicios de alta velocidad como las líneas de media distancia y cercanías han quedado suspendidos para evitar incidentes por posibles socavones o daños en la vía. Por el contrario, la red aeroportuaria ha logrado mantener su operatividad básica, gestionando los más de 400 vuelos programados a pesar de la adversidad climática.

Balance de daños y perspectivas futuras

Desde que Leonardo hizo su aparición, el centro de coordinación de emergencias 112 ha gestionado más de 1.300 incidencias directas, aunque el acumulado de esta racha de borrascas que comenzó a finales de enero ya roza los 5.600 avisos atendidos en toda la comunidad autónoma. La decisión de suspender la actividad educativa presencial en casi toda la región ha sido fundamental para reducir la movilidad y, por ende, el riesgo de accidentes en carreteras secundarias.

A medida que la borrasca se desplaza, el desafío para Andalucía será la recuperación de los accesos en poblaciones que han quedado aisladas, como Benamahoma, y la evaluación de daños en infraestructuras públicas. La vigilancia se mantendrá activa mientras los niveles de los ríos no desciendan por debajo de los umbrales de seguridad, marcando una de las crisis meteorológicas más complejas de la última década en el sur de España.