Marruecos tilda de provocación la visita del Rey a Ceuta

El descontento de Rabat ante la agenda de la Casa Real

Lo que debería ser una visita institucional de normalidad democrática en territorio nacional ha vuelto a encender las alarmas en el eje diplomático entre Madrid y Rabat. El anuncio del próximo viaje del Rey Felipe VI a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, previsto para los días 13 y 14 de octubre, ha sido recibido con una dureza inusitada por los sectores más cercanos al poder en Marruecos. Desde el país vecino, la interpretación de este desplazamiento no se lee en clave de gestión interna española, sino como un desafío directo a la estabilidad de las relaciones bilaterales.

A través de medios influyentes como Le360, se ha calificado este movimiento de la monarquía española como una «provocación» que interrumpe la actual etapa de cooperación y entendimiento. Para Marruecos, que el soberano español pise suelo ceutí y melillense supone sumergir de nuevo el vínculo entre ambos estados en un anacronismo colonial, una narrativa que Rabat utiliza recurrentemente para cuestionar la soberanía española sobre las dos plazas africanas.

Un vacío de diez años en las ciudades autónomas

Desde que fuera proclamado monarca en el año 2014, Felipe VI no había realizado ninguna visita oficial a Ceuta. Este viaje marca, por tanto, un hito en su reinado, rompiendo una ausencia institucional que se ha prolongado durante una década. La última vez que un Rey de España visitó oficialmente estas ciudades fue en noviembre de 2007, cuando Juan Carlos I y la Reina Sofía fueron recibidos con entusiasmo por la población local, aunque aquel gesto también provocó una crisis diplomática de calado con el reino alauita.

Fuentes próximas a Zarzuela han querido precisar que el desplazamiento ya estaba en los planes de la Casa Real mucho antes de las recientes tensiones migratorias. Sin embargo, la elección del momento actual se interpreta fuera de nuestras fronteras como una respuesta a las presiones políticas internas y a la necesidad de reafirmar la presencia del Estado en las fronteras terrestres de la Unión Europea en África.

La estrategia del Gobierno y la ausencia de Pedro Sánchez

En este complejo tablero de ajedrez político, destaca la decisión del Presidente del Gobierno de no acompañar a los monarcas. Según han confirmado fuentes de Moncloa, Pedro Sánchez no formará parte de la comitiva oficial, alegando que «no es habitual» que el jefe del Ejecutivo escolte al Rey en viajes dentro del territorio nacional. No obstante, este argumento contrasta con otras ocasiones recientes en las que el presidente sí estuvo presente junto a la Corona en visitas de especial relevancia social o tras catástrofes naturales.

  • El desplazamiento tendrá un marcado carácter institucional y social, centrado en el contacto directo con la ciudadanía.
  • Se busca normalizar la presencia de la Corona en todas las comunidades y ciudades autónomas de España.
  • Rabat percibe el viaje como una cesión de la política exterior española ante los sectores más conservadores.

Impacto en el futuro de la relación bilateral

La reacción marroquí pone de manifiesto la fragilidad del apaciguamiento que ambos gobiernos habían intentado construir tras el cambio de postura de España respecto al Sáhara Occidental. Mientras que para Madrid el viaje de Felipe VI es un acto de soberanía indiscutible, para Marruecos es un obstáculo que rompe la lógica de la «nueva etapa» de amistad. El desafío para la diplomacia española en las próximas semanas será gestionar este malestar sin renunciar al simbolismo y la importancia de la visita real a dos ciudades que, pese a la presión exterior, forman parte integral del Estado español.