Matamoros y Makoke confiesan ocultación de bienes

El reconocimiento de culpa y el nuevo escenario penal

El escenario judicial en la Audiencia Provincial de Madrid ha dado un vuelco definitivo tras la declaración de Kiko Matamoros y su exesposa, Makoke. Ambos han optado por una estrategia de reconocimiento de hechos, admitiendo haber maniobrado para ocultar patrimonio y evitar que la Agencia Tributaria ejecutara los embargos correspondientes por sus deudas fiscales. Esta confesión ha tenido un efecto inmediato en las pretensiones de la Fiscalía, que ha suavizado considerablemente sus peticiones de condena.

Inicialmente, el colaborador de televisión se enfrentaba a una posible pena de cinco años y medio, que tras el juicio se ha visto reducida a dos años de prisión. Por su parte, para María José Giaever la solicitud ha bajado de cuatro años a un año y nueve meses. Al carecer de antecedentes penales computables y situarse las penas en el umbral de los dos años, este acuerdo aleja, en principio, la posibilidad de un ingreso efectivo en un centro penitenciario, siempre que se cumplan las condiciones de la atenuante de confesión y las dilaciones indebidas admitidas por el Ministerio Público.

La ingeniería financiera para la evasión de impuestos

Durante la sesión, se desgranó el complejo sistema que Matamoros utilizó desde el año 2009 para generar una apariencia de insolvencia. El colaborador admitió que utilizó sociedades instrumentales como «Salto Mortal» y «Silla del Ring» para canalizar sus ingresos profesionales y sus labores de representación. El objetivo de este entramado no era otro que el vaciamiento patrimonial, impidiendo que Hacienda pudiera localizar fondos procedentes de sus intervenciones en medios de comunicación.

Un punto clave del proceso ha sido la titularidad de una lujosa vivienda ubicada en Pozuelo de Alarcón. Adquirida en 2011 por una cifra superior a los 1,3 millones de euros, la propiedad se puso a nombre de Makoke a pesar de que los fondos para el pago de la hipoteca provenían exclusivamente de Matamoros. Ella ha reconocido su papel como cooperadora necesaria en esta maniobra, admitiendo que aceptó figurar como propietaria legal y titular de las cuentas bancarias asociadas con el fin último de salvaguardar el inmueble de la acción ejecutiva del fisco.

Cifras y responsabilidades civiles tras el pacto

A pesar de la reducción de las penas de cárcel, el impacto económico del proceso sigue siendo relevante para ambos acusados. La Fiscalía mantiene la exigencia de una indemnización conjunta que supera los 400.000 euros en favor de la Hacienda Pública. No obstante, las defensas han aportado datos para mitigar la responsabilidad civil:

  • Kiko Matamoros ya habría sufrido embargos previos que ascienden a casi 800.000 euros, reduciendo así la deuda pendiente que en 2017 superaba los 1,2 millones.
  • Makoke ha consignado ya la cantidad de 60.000 euros como garantía para cubrir sus posibles responsabilidades civiles derivadas del juicio.
  • La Abogacía del Estado, aunque algo más severa que la Fiscalía, ha solicitado tres años y medio para el colaborador y se ha alineado con el Ministerio Público respecto a la modelo.

Tensión emocional y el futuro legal de los implicados

Más allá de lo estrictamente jurídico, el juicio ha evidenciado la fractura personal absoluta entre la expareja. Makoke, visiblemente afectada y llegando a las lágrimas, describió la experiencia de sentarse en el banquillo como algo «muy desagradable», mientras subrayaba que no hubo ningún tipo de comunicación visual ni saludo con el que fuera su marido. La modelo sostuvo que su conocimiento real de la deuda tributaria de Matamoros no se produjo hasta el año 2018.

Por su parte, Matamoros no da por cerrada la batalla legal. A su salida de la Audiencia, adelantó que una vez dictada la sentencia penal, iniciará acciones en la jurisdicción civil para defender lo que considera sus derechos sobre el patrimonio en disputa. Su intención parece ser recuperar parte de lo invertido en la vivienda de Pozuelo, donde actualmente residen familiares de su exesposa, marcando así el inicio de un nuevo capítulo en este prolongado conflicto económico y mediático.